Reportaje

Educación financiera en España: iniciativas positivas y mucho camino por recorrer

Resumen de las Jornadas celebradas en la Bolsa de Madrid con ocasión de la celebración del Día de la Educación Financiera
[19/11/2015]

José Manuel Del Puerto.
EL BOLETIN.COM

La necesidad de extender la formación en finanzas al grueso de la población española ha quedado manifiesta en varios de los capítulos más turbulentos de esta última crisis. El mayor conocimiento de los mercados y su funcionamiento procura al ciudadano una gestión más eficiente de su patrimonio, y así contribuye con una economía más dinámica y productiva, capaz de encajar con mayor solvencia eventuales desajustes.

Instituciones públicas y privadas, grandes compañías, modestos empresarios, plataformas de inversores, colectivos ciudadanos de muy diversa índole e incluso particulares reclaman con creciente ahínco un mayor protagonismo para la formación en finanzas. Un ambiente en el que ha sido posible celebrar, por primera vez en España, el Día de la Educación Financiera. A tan señalada fecha, que tuvo lugar el pasado 5 de octubre, BME se sumó mediante la celebración de una jornada de debate organizada junto al semanario El Nuevo Lunes bajo el título “La educación financiera, un reto para empresas, instituciones y ciudadanos”.

El encargado de abrir la sesión fue Antonio Zoido, presidente de BME, que subrayó que el Grupo rector de la Bolsa española está comprometido “desde siempre” con la divulgación de la cultura financiera, en un continuado esfuerzo por redimir la “evidente carencia” de formación que existe en este ámbito en España. Así, en su discurso inaugural recalcó la dilatada experiencia de su compañía en esta materia, pues el Instituto BME cuenta con una trayectoria de más de un cuarto de siglo, que actualmente se traduce en más de 3.400 horas de formación al año de las que participan más de 6.000 alumnos.

 
 

Antonio Zoido, presidente de BME (izda) y José García Abad, editor del Nuevo Lunes

Los ponentes de la Jornada coincidieron en que más allá del interés institucional desplegado en los últimos años a través del Plan de Educación Financiera (PEF), cuya primera edición se remonta al ejercicio 2008, ahora son los ciudadanos los que demandan una mayor formación financiera. En este sentido, convinieron que algunas de las prácticas más cuestionadas que ciertos agentes desarrollaron en los primeros años de la crisis global han desembocado en que la población española tenga ahora un mayor interés por estos temas, bien sea por cuestión de simple prevención.

 

El poder de los números

Esta misma idea sirvió de arranque para su disertación a Elena Terrón, técnico del Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones del Banco de España. Así, señaló que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha incidido recientemente en la evidencia de que la calidad y alcance de la educación financiera “afecta al desarrollo económico de los países”. Un motivo por el que el supervisor bancario, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Ministerio de Educación han colaborado en el lanzamiento de iniciativas pioneras para promover la formación en estas áreas de conocimiento.

Dentro de estas actuaciones, Terrón destacó la puesta en marcha y progresiva mejora y ampliación del espacio digital finanzasparatodos.es, cuyo objetivo es convertirse en “un referente para toda la sociedad”. Con este propósito, este sitio contiene desde pautas para la confección de presupuestos básicos del hogar hasta información en profundidad sobre derivados dirigida a iniciados en mercados financieros. En medio, un amplio abanico de documentación, simuladores y otras muchas herramientas. Sin olvidar un capítulo especialmente dedicado a cuestiones referidas a la jubilación, cuestión que cada vez preocupa más a la ciudadanía española.

 
 

Mesa 1 (de izda a dcha): Elena Terrón (CNMV), Javier Garrido (moderador- BME), Manel Antelo (USC) y Mercedes Esteban (Fundación Europea Sociedad y Educación) 

Con un mayor bagaje económico-financiero, la población está en mejor disposición para comprender y juzgar la bondad o no de los datos macro, que en los últimos años han ganado además protagonismo en los espacios informativos de los grandes medios de comunicación. En este sentido se pronunció Manel Antelo, profesor titular de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), aludiendo especialmente al tratamiento que reciben los recurrentes datos de paro y empleo tanto en su exposición gráfica como comparativa.

Antelo destacó que distintos estudios enfatizan que la falta de conocimiento financiero “ha sido uno de los desencadenantes de la crisis y posterior recesión económica”. Un escenario pesimista si se tiene en cuenta que un 20% de los ciudadanos europeos carecen de los mínimos conocimientos en finanzas necesarios para desenvolverse en el mundo actual, según datos aportados por la Comisión Europea. A este panorama se le suma la evidencia que varios autores arrojan sobre el hecho de que las personas con menos cultura en estos ámbitos son además los más reacios a solicitar asesoramiento experto (ver investigación base de Manel Antelo).

 

La economía como motor del progreso social

Sin embargo, la necesidad de la formación financiera no es una cuestión de mero progreso económico. Mercedes Esteban Villar, vicepresidenta de la Fundación Europea Sociedad y Educación, centró su intervención en la Jornada en que el conocimiento del mundo financiero se traduce también en progreso social; y este, a su vez; en confianza. Dos factores que son indiscutibles “motores de la actividad económica y cooperadores de la economía real”, apuntó.

A juicio de la también directora del Instituto de Estudios Educativos y Sociales, la tarea de las instituciones educativas y gubernativas es doble ante esta realidad. De una parte, deben responder con sus medidas a la necesidad de avanzar hacia esquemas más productivos, innovadores, emprendedores y que luchen contra la pobreza, la desigualdad y en favor de la conservación medioambiental. De otra, trasladar no sólo la obligación, sino el entusiasmo, por apoyar la educación financiera hacia empresas, comunidades inversoras e instituciones cívicas.

Dadas las críticas que este postulado podría generar, Esteban señaló que en ningún caso se trata de “adoctrinar, sino de dar elementos de juicio”. Un ejemplo es la reciente introducción de la educación financiera como materia transversal en Educación Primaria en nuestro país, que según afirmó, busca algo tan sencillo como que los pequeños no se planteen únicamente tener una hucha, sino que puedan contar con herramientas de conocimiento para considerar cuándo y en qué gastar esos ahorros de propinas y pagas y cuándo guardarlos para mejor ocasión.

El profesor Antelo aludió en este mismo sentido a que “una gran culpa de la actual crisis” se debe precisamente al hábito adquirido desde niños de recibir una rápida recompensa por nuestras acciones. Así, la búsqueda de rendimientos al más corto plazo en los mercados financieros está detrás de muchos de los bruscos movimientos de los activos en los últimos años y la abrupta retirada del dinero inversor de las carteras menos preparadas para afrontar estrategias a medio y largo plazo, según defendió.

 
 

Marcial Marín, secretario de Estado de Educación, clausuró la Jornada celebrada el 5 de octubre en la sede de BME 

Más allá de estos ejemplos, el secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Marcial Marín, destacó los puntos de los más recientes informes de la OCDE en la materia que urgen a profundizar en la radical importancia de la educación financiera. Entre los beneficios que el organismo internacional presenta están el evitar el sobreendeudamiento del ciudadano, la contribución a la consolidación de un mercado abierto único y una mayor igualdad de oportunidades.

 

“Todo lo económico nos afecta a todos”, sentenció Marín en la conferencia de clausura de la Jornada organizada por BME junto a El Nuevo Lunes. Es así que destacó el alcance de la educación financiera para posibilitar, potenciar y fortalecer el emprendimiento, la apuesta fundamental de cambio de las autoridades nacionales y comunitarias para construir un nuevo modelo de crecimiento.

 

El cuarto poder también es financiero

En este mismo marco, los medios de comunicación han dedicado en los últimos años un espacio más y más considerable de su programación para el tratamiento de cuestiones económicas. La idea del emprendimiento y la invitación al ciudadano a que no deje su futuro financiero únicamente en manos de la administración pública son dos de los temas que más cabida tienen en un momento en el que, a pesar de estas iniciativas, “muchas personas siguen esperando que todo vuelva a ser como antes y recuperar el viejo círculo virtuoso del crecimiento” que se ha demostrado insostenible, según reconoció Luis Vicente Muñoz, consejero delegado de Capital Radio, emisora líder en este tipo de información y proyecto personal del reputado periodista, cuyas impresiones compartió en la segunda parte de la Jornada celebrada en el madrileño Palacio de la Bolsa.

Mediante una ponencia que repasó dos décadas de experiencia en radio económica, Muñoz expuso que, pese al crecimiento de los últimos años, la presencia de temas económicos en la parrilla de programación de las grandes cadenas aún sigue siendo escasa. Una suerte de pescadilla que se muerde la cola, tal y como había explicado Antelo: muchos son los ciudadanos reacios a formarse en estos asuntos por considerarlos de una elevada complejidad, lo que habitualmente los lleva después a cometer los errores de mayor bulto en la gestión de su patrimonio personal; desestimando incluso la búsqueda de asesoramiento en la materia por parte de profesionales o siquiera de conocidos con más conocimientos en el área.

El segundo representante del mundo de los medios de comunicación, Santiago González Suárez, asesor de Grupo Secuoya, coincidió en que más allá del emprendimiento, tan solo las cuestiones relacionadas con el ámbito más doméstico de hipotecas, índices de interés y grandes compañías nacionales ganan espacio en pantallas, ondas y páginas tintadas de salmón. En televisión, tan solo seis cadenas han emitido hasta septiembre algún minuto de contenido económico más allá del telediario, según los datos aportados. Además, la desaparición de Nou24, Intereconomía y CNN+ han mermado notablemente un cómputo global de emisiones que entre los años 2004 y 2012 sí experimentó un continuado ascenso.

Al apagón de estas tres emisoras atribuye el experto este tropiezo en la que denomina época de “esplendor de la economía en pantalla”. A pesar de que las cifras de aceptación por parte del público son superiores a las que cosechan otras tipologías de contenido, la escasa inversión en esta rama de espacios y la dificultad para dotar de dinamismo audiovisual a la información económica son los dos talones de Aquiles del sector. Es por este motivo que, en coincidencia con Muñoz, destacó que las finanzas tienen un mayor encaje en radio, donde sin embargo el potencial educativo para el grueso de la población es menor que en televisión.

 
 

Mesa 2 (de izda a dcha): Beatriz Alejandro (BME), Luis V. Muñoz (Capital Radio), José García Abad (moderador - Nuevo Lunes), Santiago González (Secuoya) y Carlos García (ASEAFI) 

Frente a este panorama, la implicación directa de las empresas encargadas de la producción de contenidos se hace imprescindible En este caso, como en el de los propios esquemas de educación financiera, el mundo anglosajón se convierte en paradigma. En este particular, los profesionales del sector mediático apuntaron a la experiencia, tradición y desarrollo de la industria en el mercado estadounidense, donde la ficción no duda en plantear historias de contenido económico. Con las miras en este espejo, González llegó incluso a apuntar a la posibilidad de crear largometrajes basados en las historias de quiebra y rescate financiero que en los últimos años pueblan la historia corporativa española.

 

De la emoción a la formación: la nueva clave del éxito empresarial

En opinión de Carlos García Ciriza, presidente de la Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero (ASEAFI), la proliferación de estas iniciativas en los medios ayudarían a desmitificar y hacer más comprensible y accesible el sistema financiero. Algo que, además, dirigiría adecuadamente a la ciudadanía hacia los oportunos mecanismos de asesoría a su disposición, evitando repetir errores del pasado en los que pequeños ahorradores depositaban sus caudales en productos cuyo funcionamiento ni tan siquiera alcanzaban a comprender. Un problema que, a su entender, se ha subsanado también gracias a la menor bancarización del sistema que ha supuesto el auge de las EAFI y otras firmas independientes.

A pesar de toda formación posible, las personas somos seres emocionales. Y el asesor financiero reconoce que muchas opciones de inversión se toman a menudo únicamente guiadas por impulsos de emoción. Algo que ocurre con menor frecuencia cuanto mayor es el conocimiento del mercado y del producto de inversión en el que se deposita el capital, condición que no se liga necesariamente al volumen de la cartera de cada individuo, según explicó García.

Es aquí donde surge el papel de la empresa como agente formador. Beatriz Alejandro, directora del Instituto BME al que al comienzo de la Jornada se refirió Antonio Zoido, subrayó que a día de hoy “no basta solo con una estrategia de éxito financiero para atraer al inversor”. Ahora, puntualizó, la tarea de las corporaciones es traducirla en emociones, esto es, “comunicarla” en los términos adaptados a cada caso y generar así una relación entre compañía y accionista que pase del corto al largo plazo. En definitiva, obtener no solo la atracción de nuevos capitales, sino la permanencia de las apuestas de inversión ya efectuadas sobre la compañía.

La condición de accionistas de BME que algunas familias han mantenido por generaciones descubre así su origen en esta inclinación por la formación que la compañía ha mantenido y potenciado durante años, remarcó Zoido. En este discurso, Alejandro señaló que tampoco basta ya una política de retribución tan atractiva como la que la sociedad rectora de la Bolsa ha sido capaz de aguantar incluso en los años más duros de la crisis. Tal y como defendió en el Día de la Educación Financiera, la oferta de cursos y sesiones en esta materia son clave para que los accionistas comprendan mejor las políticas y estrategias de la empresa y puedan contar con más criterio para adherirse a las mismas, perpetuando su apuesta inversora.

Más allá de herramientas puntuales para la generación de valor añadido a la inversión en una compañía, la responsable del Instituto BME destacó la conveniencia de establecer Planes de Formación al Accionista (PFA) íntegros en la misma estructura de las cotizadas. Un paso más en el ya muy extendido departamento específico de relación con inversores (IR) y en las políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), con el que se busca “extender” la cultura financiera mediante la programación de cursos y sesiones a coste reducido o incluso gratuito.

La historia de éxito de las cotizadas que ya han introducido itinerarios de formación en su programa de cuidado al accionista, ya sea este testimonial o de un peso más considerable, avalan la conveniencia de su implantación, convinieron los expertos citados en la Jornada. No solo para el conjunto de la sociedad, subrayaron, sino también para las propias compañías implicadas, como atestiguan los casos en los que el Instituto está implicado más directamente: BME, CaixaBank y Repsol.

La creciente demanda y asistencia de público hacia iniciativas de este tipo, en consonancia con el cada vez mayor interés general en temas económicos que se constata en los mostradores de asesoría y en los medios de comunicación, vuelven a poner a la empresa ante el siempre nuevo y cambiante reto de la educación financiera. Un reto que las ‘alumnas’ más aventajadas han decantado ya a su favor.

 

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