Crónica Actividad

La Comisión Europea propone retrasar un año la aplicación de MiFID2

El nuevo plazo quedaría fijado para el 3 de enero de 2018. La relevancia y la extensión de las consecuencias de esta norma son tan amplias que la WFE ha informado a todos sus miembros, aunque muchos de ellos no son europeos
[12/02/2016]

Victoria González. BME

La Comisión Europea ha presentado una propuesta legislativa para conceder un plazo adicional a la entrada en vigor de la nueva Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID2), con la que la Unión Europea pretende reforzar la regulación y ampliar la transparencia en el sector. Según el nuevo calendario, que debe ahora ser aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo, la nueva normativa comenzaría a aplicarse el 3 de enero de 2018, un año más tarde de lo previsto inicialmente.

El motivo para una prórroga de estas características reside en la compleja infraestructura técnica que tiene que ser articulada para que el conjunto de medidas incluidas en MiFID2 puedan funcionar correctamente. La nueva normativa afecta tanto a los productos negociados (renta variable, renta fija, derivados, fondos de inversión….) como a las prácticas llevadas a cabo (el trading algorítmico, por ejemplo) y a todas las formas de mercado de valores reguladas o no.

La Autoridad Europea de Valores y Mercados (European Securities Markes Authority, ESMA) ya había informado con anterioridad a la Comisión Europea sobre la imposibilidad de las autoridades nacionales competentes y de los participantes en los mercados de tener sus sistemas operativos preparados a principios de 2017, como estaba previsto. A la luz de estas excepcionales circunstancias y con la intención de evitar incertidumbres legales, así como potenciales perturbaciones en los mercados, parece que la Comisión finalmente ha estimado necesaria la extensión del plazo para la aplicación efectiva de MiFID2.

Este retraso en las fechas de aplicación no debería, sin embargo, afectar al calendario previsto para la adopción de medidas de implementación nivel II. Con fecha 28 de septiembre de 2015 ESMA publicó un conjunto de 28 normas técnicas de regulación e implementación que desarrollan diversas disposiciones de la nueva Directiva 2015/65/UE relativa a los mercados de instrumentos financieros (MiFID2) y del Reglamento sobre los mercados financieros y por el que se modifica el Reglamento 648/2012 EMIR (MiFIR). Estas normas técnicas se han publicado al mismo tiempo que las normas técnicas de desarrollo del Reglamento de Abuso de Mercado y que las del Reglamento de Depositarios Centrales de Valores. Este importante conjunto de normas técnicas constituye la base del funcionamiento práctico de los mercados financieros europeos.

Los 28 proyectos de normas técnicas de desarrollo de MiFID2/MiFIR tienen los objetivos generales siguientes: 1) incrementar la transparencia, lo que supone un gran impacto especialmente en los mercados de renta fija, 2) mejorar la eficiencia y seguridad de los mercados, destacando entre los nuevos requisitos los establecidos para los negociadores de alta frecuencia (high frequency traders) y 3) aumentar la protección del inversor.

La WFE informa a sus miembros de la propuesta

La Federación Mundial de Bolsas (World Federation of Exchanges), organización a la que pertenece Bolsas y Mercados Españoles (BME) desde su fundación en 1962, y que engloba a 64 mercados regulados en todo el mundo, ha informado a sus miembros de la decisión de la Comisión Europea.

A pesar de que la MiFID es una legislación europea, las potenciales implicaciones fuera del ámbito geográfico estrictamente comunitario explican que todos los mercados, independientemente de su localización, deban estar al corriente de la importancia de este aplazamiento en la aplicación de la MiFID2. Por este motivo, la WFE ha informado a todos sus miembros.

Según ha informado la WFE, los aspectos sobre los que la Comisión ha señalado mayor preocupación a la hora de recoger datos y que son necesarios a la hora de cumplir los nuevos requisitos son: la comunicación de operaciones, el marco de transparencia, la aplicación para derivados sobre materias primas y la regulación microestructural.

La primera Directiva MiFID, que afecta a mercados de valores, firmas de inversión e intermediarios, se redactó en respuesta a la crisis financiera con el objetivo de contribuir a un mercado financiero europeo más integrado y competitivo. Sin embargo, los acontecimientos recientes y los desarrollos de mercado han venido demostrando la debilidad de algunos de sus principios subyacentes, así como subrayando la necesidad de reforzar y revisar algunas áreas.

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