FINANCIAL INNOVATION: TOO MUCH OR TOO LITTLE?

Editado por Michael Haliassos
[13/05/2015]
Financial Innovation  
Editorial: The MIT Press  
Año de Edición: 2013  
Páginas: 252  
ISBN: 978-02562-526722  
   
   

La responsabilidad y el papel de la innovación financiera en la gestación de la crisis financiera y económica que ha sufrido el mundo en los últimos siete años sigue siendo objeto de debate y es un elemento central para el futuro de las políticas y la regulación financiera.

Esta obra editada por MIT Press es una recopilación de ensayos sobre este tema de tanta trascendencia. Recorre innovaciones pasadas, pérdida de oportunidades, retos del futuro, sugiere nuevos e inexplorados territorios.

La innovación financiera no es intrínsecamente beneficiosa o perjudicial, sino que depende de los usos a los que se destina. A menudo es casi imposible predecir el papel de un nuevo instrumento financiero antes de su introducción en el mercado financiero. La crisis financiera mundial que comenzó en 2007 dio algunos ejemplos reveladores. Robert Shiller, Nobel de economía en 2013, señala en su ensayo: “Inventors in finance: an impressionistic history of the people who have made risk management work”, que la titulización de hipotecas, incluso de las hipotecas subprime, y su desglose en diferentes clases de riesgo que podrían difundirse a las carteras de todo el mundo fue un desarrollo positivo a priori. Fue el mal uso posterior, la falta de transparencia, y el fracaso de las agencias de calificación para evaluar el riesgo de los productos titulizados, lo que contribuyó a detonar la crisis. Un factor clave que casi todo el mundo ignoró fue el comportamiento de los precios de la vivienda, y, en particular, su potencial para ir no sólo hacia arriba, sino también hacia abajo.

¿Cómo pueden las crisis relacionadas con la innovación evitar otras que puedan surgir en el futuro? Detener toda innovación financiera no parece ser la solución, ya que impediría que surgieran nuevos productos potencialmente beneficiosos. La prevención de futuras crisis financieras debería ser el resultado de los esfuerzos combinados de los gobiernos, los reguladores y los mercados; y los esfuerzos deberían orientarse hacia la utilidad de la innovación, teniendo en cuanta nuestro limitado entendimiento de algunas variables como la valoración de activos o la dificultad de prever comportamientos futuros.

Las instituciones financieras sí tienen sus propios procesos de gestión y control para contener el riesgo de sus actividades, pero, como Otmar Issing señala en su ensayo, si los que innovan piensan que no pueden ser considerados responsables de los efectos adversos de las innovaciones, la política y la regulación tienen que garantizar la seguridad de los nuevos productos. La innovación financiera es un proceso incremental que no sólo responde a la evolución de la teoría financiera y campos relacionados, sino también a la evolución de los reglamentos y las estructuras jurídicas y así como de sus propios fracasos.

   

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