Informe de Mercado 2018. Resumen del año.

2018 ha sido un año difícil y muy complejo para los mercados financieros internacionales y para los inversores en el cual los precios de la inmensa mayoría de los activos financieros en todo el mundo han cerrado el año con pérdidas. La desaceleración moderada de la economía global se ha conjurado con factores de inestabilidad de impacto potencial muy importante, como el aumento del proteccionismo y las disputas comerciales, el auge de movimientos políticos populistas, las negociaciones del Brexit, la caída de los precios de las materias primas, los episodios de crisis monetaria virulenta en países emergentes como Turquía y Argentina o la expansión de la deuda pública y privada en términos globales agregados. En el transcurso del año los principales organismos internacionales han revisado a la baja las estimaciones anuales de crecimiento mundial, el último la OCDE en noviembre hasta el 3,5%, cuatro décimas menos que en mayo. La economía de la eurozona ha sido una de las principales sorpresas negativas desacelerando su crecimiento hasta niveles por debajo del 2%, lastrada por el desempeño peor de lo esperado en la segunda mitad del año de las economías alemana e italiana.

Más de una década después del inicio de la crisis financiera mundial, las Autoridades Monetarias de las principales áreas económicas mundiales siguen manteniendo un gran protagonismo y en 2018 la divergencia entre Europa y los EEUU se ha mantenido. La FED ha mantenido un tono abiertamente restrictivo y ha practicado durante el año cuatro subidas de tipos de referencia de 0,25 puntos, la última en diciembre hasta el nivel del 2,50%. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha comenzado a moderar su política expansiva y aunque los tipos de referencia han permanecido en el 0%, las compras de deuda pública y privada se han ido reduciendo paulatinamente desde enero hasta desaparecer al cierre de diciembre. A partir del inicio de 2019 se mantendrán únicamente las reinversiones de los vencimientos de deuda. Las expectativas de una primera subida de tipos por parte del BCE se han ido alejando y al cierre de 2018 ya se situaban no antes de 2020.

En España, la economía ha entrado en 2018 en una fase más madura del ciclo, ya esperada, como consecuencia del agotamiento progresivo de los “vientos de cola” favorables y del impacto de los factores de riesgo apuntados, en especial la desaceleración mundial y europea y la crisis en algunas economías emergentes. Dos motores de la economía española se han debilitado: el consumo, por el agotamiento progresivo de la demanda embalsada y otros factores, y las exportaciones por el menor dinamismo europeo y emergente. Tanto el Banco de España como la Comisión Europea y la OCDE han rebajado sus estimaciones y en los últimos compases de 2018 coincidían en un crecimiento del PIB para 2018 del 2,6% y del 2,2% para 2019. Por componentes, se habían revisado a la baja el consumo y las exportaciones, mientras lo hace al alza la inversión tanto en su componente de construcción como de bienes de equipo e inmateriales. 

Bolsas e Índices internacionales 

Los principales índices bursátiles globales han cerrado 2018 con sustanciales pérdidas acumuladas, que oscilan entre el -9,1% y el -10,7%, tras las fuertes ganancias del año anterior cercanas al 20%. El mes de diciembre ha concentrado las caídas más abultadas de los indicadores bursátiles de precios.

Las Bolsas europeas y la española en particular han acumulado pérdidas superiores al conjunto mundial, del 15% para el IBEX 35, principal índice de la Bolsa española, y del 14,3% para el indicador paneuropeo EuroSTOXX50. Teniendo en cuenta los dividendos, la pérdida del IBEX 35 se reduce al 11,5%. El negativo comportamiento del sector bancario europeo (-28,5%), con fuerte ponderación bursátil, ha arrastrado a los indicadores generales de todo el continente, que bajan también de forma significativa en mercados como Francia (-10,9%), Italia (-16,5%) o Alemania (-18,3%). También los mercados norteamericanos han arrojado pérdidas, aunque menos intensas que en Europa: el Dow Jones baja un 5,6%, el más amplio S&P 500, un 6,3%, mientras el Índice Nasdaq 100 de componente tecnológico, ha perdido un 1%.  Tampoco el año ha sido favorable para el conjunto de mercados emergentes (-15%) pero sí para Brasil, con su índice subiendo un 15%, el mejor registro mundial entre los mercados significativos.

Inversión en acciones españolas: capitalización, negociación, liquidez y rentabilidad por dividendo

Las cotizaciones en la Bolsa española en 2018 se han visto impactadas negativamente por factores coyunturales y algunos de componente más estructural. Entre los primeros está el menor dinamismo económico interno y del área euro. También, en alguna medida, la inestabilidad política derivada del cambio de Gobierno. Desde el punto de vista más estructural, ha influido negativamente en el mercado español de acciones el fuerte peso del sector bancario, cuyo índice ha caído un 29%, en línea con los valores financieros en todo el mundo. Por el contrario, otros subsectores más relacionados con la energía, la investigación y las nuevas tecnologías como Electricidad y Gas (8,9%), la Industria Química (8,8%) o Energías Renovables (9,6%).

La capitalización de la Bolsa española se ha quedado ligeramente por debajo del billón de euros, en concreto 991.000 millones, al cierre del año 2018.

El número de compañías admitidas a negociación en todos los segmentos suma 3.007 empresas, con una disminución de 129 empresas respecto al cierre del año anterior como consecuencia fundamentalmente de la reducción del número de SICAVs en 154, la mayoría por disolución e integración posterior de su patrimonio en fondos de inversión.

Tanto las incertidumbres como la negativa evolución de las cotizaciones han afectado al volumen de negociación de acciones en la Bolsa española que ha alcanzado los 587.507 millones de euros y 44,22 millones de operaciones con caídas respectivas del 9,8% y del 13,2%. El ejercicio ha estado marcado por novedades operativas de adaptación al nuevo entorno competitivo conformado por la plena entrada en funcionamiento de las reglas MiFID II. También la reducida volatilidad ha continuado siendo muy acusada en la Bolsa española, cuyo indicador de volatilidad, el Índice VIBEX, ha permanecido a lo largo de 2018 en valores promedio históricamente bajos (15,04%), incluso inferiores al año anterior, aunque con una tendencia al alza  que se inició en junio y se ha acelerado en los dos últimos meses del año.

Los sistemas de negociación de la Bolsa española mantienen una posición muy destacada en términos de liquidez y profundidad de mercado para las acciones de las empresas cotizadas en sus plataformas. De acuerdo con la horquilla o diferencial entre el mejor precio de compra y venta, el promedio del conjunto de valores incluidos en los índices de referencia se ha mantenido en niveles históricamente reducidos. El IBEX 35 ha presentado en el mes de cierre de 2018 una horquilla promedio de 5,4 puntos básicos (centésimas), apenas tres milésimas por encima de hace un año, mientras la del IBEX MEDIUM marcaba en julio su mínimo histórico con 21 puntos básicos. Los valores españoles siguen destacando en el ranking de los más negociados en el área euro: el 10% de los valores del Índice EuroSTOXX 50 son españoles, con un peso superior al  9% sobre la capitalización y de casi el 12% de la contratación.

La Bolsa española mantiene una posición de liderazgo entre los mercados desarrollados en la rentabilidad para el accionista en forma de dividendos y otros pagos, siendo uno de los factores que más atraen tanto a inversores particulares como institucionales, extranjeros o nacionales. En 2018 las empresas cotizadas han repartido a sus accionistas 30.105 millones de euros en dividendos, devolución de aportaciones por primas de emisión y reducción de nominal, un 6,6% más que en el año anterior. De acuerdo con datos internacionales comparables publicados por MSCI, al cierre de 2018 la rentabilidad por dividendo de la Bolsa española se situaba en el 4,6%, situándose en el grupo de las cinco primeras por este concento entre las Bolsas mundiales desarrolladas y acumulando 11 años por encima del 4%, lo que refleja la recurrencia de los pagos del conjunto de empresas españolas cotizadas.

La internacionalización de las empresas españolas, de tanta relevancia para explicar la salida de la crisis de la economía española es un proceso que se ha vivido con especial intensidad entre las cotizadas en la Bolsa: la facturación procedente del exterior del conjunto de empresas cotizadas en la primera mitad de 2018 fue del 67,68% cuando hace 20 años era escasamente del 24% y del 50% hace 10.  

Productos asimilables a la Renta Variable como los Fondos Cotizados en Bolsa o ETFs han tenido una negociación en 2018 de 3.025 millones de euros a través de 86.716 operaciones. Estos importes representan descensos frente a 2017 del 32,2% y del 11,8%, respectivamente. La consolidación de un mercado amplio, diversificado y transparente de fondos cotizados en Bolsa o ETFs sigue siendo una asignatura pendiente en España por varios factores, entre ellos los de índole fiscal. 

También en la plataforma de la Bolsa española se negocian warrants cuyo desempeño en 2018 se ha visto afectado por la ausencia de volatilidad, al igual que sucedió en 2017. La contratación fue de 981 millones de warrants, un 20% por debajo de la anotada en 2017, por un valor efectivo de 283 millones de euros un 0,35% superior al año anterior.  Sin embargo, el número de admisiones en el año fue de 4.983, un 10% inferior a las anotadas en 2017. Al cierre de 2018 había 2.428 emisiones de warrants vivas en el mercado.

Ampliaciones, OPVs y salidas a Bolsa

La base inversora de la Bolsa española se ha mantenido amplia y diversificada, con los inversores extranjeros como grupo más importante, con un 46% de participación en el capital del conjunto de compañías cotizadas, de acuerdo con datos de cierre de 2017 que suponen un récord histórico. Gracias a la confianza de los inversores, la Bolsa española ha ocupado tradicionalmente una posición relevante en el concierto internacional en materia de financiación a las empresas en forma de capital y, así, desde el año 2000 se han canalizado nuevos flujos de financiación e inversión con acciones por un valor cercano a los 780.000 millones de euros.

En 2018 el comportamiento de las cotizaciones en Europa y en España ha lastrado también tanto las operaciones de salida a Bolsa como a la financiación obtenida a través de ampliaciones de capital. En conjunto, en 2018 se han producido 141 operaciones de captación de financiación y salidas a Bolsa con y sin oferta pública, un número ligeramente superior a las registradas en 2017 pero por importes sensiblemente inferiores. Sólo algunas ampliaciones ligadas a procesos de fusión y la incorporación de SOCIMI han mantenido un nivel destacado en volumen efectivo.

Los flujos de financiación e inversión canalizados por la Bolsa española en 2018 han alcanzado los 15.224 millones de euros. A pesar de ser una cifra inferior a la de los años más brillantes, sigue permitiendo al mercado español mantener una posición destacada en el mundo en este capítulo. En concreto en 2018, la 11ª de alrededor de las 80 Bolsas contempladas por la Federación Mundial de Bolsas (WFE) con datos comparables al cierre del mes de octubre.

En el caso de las ampliaciones de capital, su importe en el año ha supuesto de 9.990, un tercio de lo captado en 2017. En cuanto a las salidas a Bolsa y tras un magnífico año anterior, en 2018 el volumen de colocaciones de salida a Bolsa en Europa caía un 53% hasta el tercer trimestre comparado con el mismo periodo del año anterior, registrándose en ese trimestre los volúmenes de colocación más bajos de los últimos años, con gran número de operaciones previstas canceladas ante la incertidumbre en los mercados bursátiles. El mercado español no ha sido ajeno a esta tendencia y aunque se ha producido la incorporación a cotización de 31 nuevas empresas, un número elevado, la mayoría lo han hecho a través de admisiones (listing) sin oferta pública previa (esta cifra incluye una Sociedad de Inversión Libre o SIL y 5 SICAVs admitidas en sus apartados del MAB). Sigue destacando la incorporación de empresas del sector inmobiliario, tanto por la incorporación de una empresa de tamaño significativo como Metrovacesa de la que se colocaron en el mes de febrero acciones por valor de 646 millones de euros, como del elevado ritmo de incorporación de SOCIMIs (20 nuevas) al segmento específico para ellas del MAB. Las perspectivas para los próximos años apuntan a que la incorporación de SOCIMIs se mantendrá por el atractivo de esta figura para canalizar inversión institucional al sector inmobiliario. Además de Metrovacesa, en el mercado principal se han incorporado la australiana Berkeley Energía, Arima SOCIMI, Amrest Holding y Solarpack.

Financiación en forma de capital: MAB

Si bien la tendencia hacia una mayor diversificación de la financiación empresarial en España es cada vez más patente y en el caso de las grandes compañías cotizadas muy acelerada, las compañías de menor tamaño siguen encontrando dificultades. Con el objetivo de mejorar esta situación, el MAB prosigue su camino para convertirse en la opción preferente para empresas pequeñas y medianas en expansión para obtener financiación en forma de capital dentro del ecosistema de las Bolsas de valores, diseminar el accionariado, y estar presentes en foros nacionales e internacionales, todo ello con un coste reducido adaptado a las necesidades de cada tipo y tamaño de empresa. 

En 2018 en el segmento de Empresas en Expansión se han incorporado 3 compañías: Robot, Tier1 Technology y Alquiber. Las 41 empresas cotizadas en el mercado han efectuado 11 operaciones de ampliación de capital por un importe de 115 millones de euros, 3 millones más que el año anterior.

El segmento de SOCIMIs ha sido el más activo del MAB en 2018, con un total de 20 incorporaciones hasta alcanzar 64 empresas admitidas. Estas compañías han realizado 15 operaciones, más del doble que en 2017, y un importe captado de 379 millones de euros, un 71% más que en el mismo período del año anterior.

Operaciones corporativas: M&A y OPAs

Como reflejo del relevante papel que la Bolsa juega en el mercado de control de empresas a la hora de facilitar las operaciones corporativas, la actividad relacionada con fusiones y adquisiciones ha sido muy destacada en el año. Entre las fusiones han destacado las protagonizadas por empresas pertenecientes al sector financiero: Banco Santander y Banco Popular la más relevante, Liberbank y Banco de Castilla-La Mancha, Bankia y Banco Mare Nostrum.

También en el conjunto de 2018 se habían registrado en la Bolsa española siete Ofertas Públicas de Adquisición (OPAs) sobre las siguientes compañías: Axiare, Abertis, Saeta Yield, Hispania, NH Hoteles, Funespaña y Europac; todas ellas con resultado positivo. El importe de estas ofertas ha ascendido a 20.425 millones de euros. De esta cifra, 14.000 millones corresponden a una única oferta, la realizada sobre Abertis. En estas operaciones destaca tanto el papel preponderante que ha tenido la inversión extranjera (cinco de las entidades oferentes son foráneas) como el hecho de que cuatro de los objetivos de las OPAs son SOCIMIs, un reflejo de la intensa actividad corporativa en el sector inmobiliario español.

Renta fija cotizada: financiación e inversión

Los mercados españoles de renta fija han adaptado su operativa a la nueva regulación europea MiFID II, con normas de mercado y transparencia más rigurosas y similares a las que ya regían en los mercados de renta variable. En 2018 los mercados y plataformas españolas han incorporado tanto modalidades novedosas, como la opción de operar según indicación de interés para instrumentos poco líquidos, como también se ha aumentado el número de emisiones disponibles para ser negociadas. Mediante la optimización de los procesos de admisión a cotización de los distintos tipos de emisiones de renta fija y de la estructura de tarifas, se sientan las bases para mantener el fuerte ritmo de aumento del número de empresas españolas que captan fondos a través de la emisión de valores de renta fija, que alcanzó la cifra de 67 en 2017 de acuerdo con el Banco de España.

La volatilidad ha retornado con fuerza a las rentabilidades y precios de los bonos públicos y privados. En los mercados internacionales de deuda pública se ha mantenido una amplia brecha entre los tipos a 10 años norteamericanos y europeos, con el bono norteamericano por encima del 3% buena parte del año hasta la corrección del mes de diciembre, mientras el bono alemán se situaba ampliamente por debajo del 0,5% y aceleraba la caída de rentabilidades en diciembre. En otros mercados de bonos del área euro ha predominado la tensión sobre todo protagonizada por los bonos italianos cuya prima de riesgo frente a los bonos alemanes de referencia a 10 años ha llegado a superar los 3 puntos porcentuales (300 puntos básicos). En cuanto a los bonos españoles a 10 años la prima de riesgo frente a la referencia alemana se situaba al cierre del año en 118 puntos básicos (1,20%), nivel ligeramente superior al comienzo del año.

En el mercado regulado español de deuda pública opera sobre la plataforma electrónica de negociación SEND. Si al cierre del año 2017 se había incorporado a SEND el saldo vivo de la deuda autonómica española, en el tercer trimestre de 2018 se había completado la incorporación a cotización de todas las emisiones de deuda gubernamental de Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Austria, Portugal e Irlanda y del Mecanismo Europeo de Estabilidad Monetaria (MEDE). Tras estas incorporaciones, el volumen vivo de deuda pública española y europea susceptible de negociación en la plataforma electrónica del mercado supera los 6,2 billones de euros y como consecuencia la contratación de deuda ha experimentado un fuerte impulso hasta alcanzar los 99.284 millones de euros en el año. En cuanto a la Deuda Pública negociada a través de SENAF, la plataforma multilateral de creadores de mercado para deuda pública se ha alcanzado un volumen de 101.088 millones de euros. En conjunto la negociación de deuda pública a través de las dos plataformas electrónicas ha crecido un 45% respecto al año anterior

También la deuda corporativa ha vivido un ejercicio muy diferente al año anterior. Aunque los tipos siguen estando en niveles históricamente bajos, han repuntado de manera significativa provocando pérdidas a los inversores: la renta fija europea calificada BBB arroja pérdidas cercanas al 4%.

En términos agregados y en línea con la tendencia internacional, las principales empresas y entidades bancarias españolas han reducido sus emisiones. Buena parte de ellas habían cubierto en el ejercicio pasado sus necesidades de financiación para aprovechar los reducidos costes de esta, por lo que sus necesidades para este ejercicio han disminuido y, adicionalmente, en 2018 las condiciones del mercado se han endurecido, con rentabilidades exigidas por el mercado al alza. El saldo de emisiones en circulación en el Mercado AIAF de Renta Fija ha disminuido un 9,1% en su conjunto, hasta los 448.487 millones de euros al cierre del año.

Renta fija cotizada: MARF

Si bien las condiciones de financiación de las compañías de un tamaño más reducido han seguido siendo favorables en 2018, estas empresas siguen teniendo una gran dependencia del crédito bancario que las hace frágiles en momentos de restricciones financieras. Entre el conjunto de soluciones impulsadas para promover la diversificación de la financiación ocupa un lugar destacado el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). Diseñado en 2013 como un Sistema Multilateral de Negociación que pretende incorporar de manera eficiente emisiones de empresas de diversos tamaños, muchas de las cuales no tenían presencia en los mercados de capitales, desde su puesta en marcha hasta 2018 han acudido a él para financiarse 57 empresas. 

En el conjunto del año 2018 han sido 35 las compañías han utilizado el MARF para cubrir necesidades de financiación, bien mediante programas de pagarés o con el lanzamiento de emisiones de bonos. El volumen de de incorporaciones de emisiones a cotización en el mercado ha ascendido a 6.357 millones de euros, un 60,1% más que en 2017.

El saldo vivo de emisiones al cierre del año 2018 es de 3.320 millones de euros, con un crecimiento del 46,9 % frente al cierre del año anterior. Se distribuyen de la siguiente forma: 1.571 millones de euros en pagarés y 1.749 en emisiones de bonos de distinta tipología

Derivados: futuros y opciones

El mercado de referencia de las opciones y futuros sobre índices y acciones españolas, MEFF, iniciaba el ejercicio 2018 bajo la regulación MIFID II, que por primera vez incorporaba los productos derivados a su ámbito de aplicación. A pesar de haberse mantenido un nivel de volatilidad muy reducido en relación a estándares históricos y a la falta coyuntural de atractivo inversor de algunos de los principales subyacentes españoles negociados, especialmente bancarios, la actividad negociadora se ha mantenido en niveles similares al año anterior con una leve caída del 2,4% hasta los 43,5 millones de contratos de futuros y opciones sobre subyacentes relacionados con la renta variable, índices y acciones. La negociación del producto emblemático del mercado español, los contratos de Futuro IBEX 35, aumenta un 1,2% respecto al año anterior y los productos más jóvenes negociados, relacionados con la cobertura de los pagos de dividendos, crecen un 63% en el año en el caso de los futuros IBEX 35® Impacto Dividendo, mientras los futuros sobre dividendos de acciones crecen un 36% en el año.

A partir de este año 2018, el mercado español ya cuenta con un índice, el VIBEX, que permite seguir diariamente la volatilidad de la Bolsa utilizando las opciones sobre el IBEX más líquidas que se negocian en MEFF. De acuerdo con el VIBEX, la volatilidad implícita media diaria del año 2018 ha sido del 15% con una caída de 0,3 puntos respecto al año anterior y 8,5 puntos menos que en 2016. Además del VIVEX en 2018 también se ha podido disponer diariamente en la Bolsa española de otros nuevos índices estrechamente relacionados con el mercado de opciones y futuros MEFF que han pasado a forma parte de la amplia familia IBEX: el índice de tendencia de la volatilidad IBEX 35 SKEW y los índices estratégicos con opciones IBEX35.

A partir de las directrices formuladas por el G20 para prevenir los efectos de una nueva crisis financiera, se pretende encauzar la negociación, compensación y liquidación de los productos derivados hacia mercados organizados y Cámaras de Contrapartida Central (CCPs) así como requerir el uso de registros de operaciones, los denominados Trade Repositories, para monitorizar los volúmenes de derivados OTC con dificultades para ser estandarizados. La entrada en vigor en 2013 de normas importantes en este proceso de reforma, está impulsando desde entonces un trasvase importante de operativa OTC hacia mercados organizados y cámaras de contrapartida central. Adicionalmente, tanto el Comité de Basilea como la IOSCO -organización que agrupa a los organismos reguladores de todo el mundo- han insistido en que en el caso de derivados OTC que no puedan ser liquidados a través de CCPs se generalice el depósito y uso de garantías y márgenes.

Contrapartida central: derivados sobre gas y energía, repos de deuda pública  y SWAPS

Dentro del Segmento de Energía de la cámara de contrapartida central operada por BME Clearing, en mayo de 2018 comenzó a prestarse el servicio para los contratos sobre gas natural. Desde entonces hasta el cierre del año se han sumado 23 entidades participantes, con un volumen registrado al cierre de 2018 de 1,43 TWh y una posición abierta de contratos por 1,1 TWh. La operativa sobre este producto ha superado las estimaciones iniciales.

Además del gas, los derivados sobre electricidad han continuado atrayendo el interés de entidades activas en el sector como participantes en el mercado: desde 146 entidades a final de 2017 hasta las 158 entidades participantes al cierre de 2018. El volumen registrado en productos derivados sobre electricidad en 2018 ha ascendido a los 12,4 TWh, con una posición abierta que alcanzó un volumen de 5,5 TWh a final de año, en línea con el volumen del año anterior.

Para las operaciones sobre deuda pública con pacto de recompra (REPO) negociadas bilateralmente, durante el año 2018, el volumen total registrado ha alcanzado los 155.637 millones de euros, con 179 operaciones de media mensual. La posición abierta equivalente a la financiación facilitada, se sitúa a cierre de octubre de 2018 en los 8.243 millones de euros, con un plazo medio financiado de 26 días.

La cámara de contrapartida central proporciona también el servicio para los SWAPS, operaciones de derivados sobre tipos de interés negociados bilateralmente. Comenzó su actividad en 2016 y en 2018 ha registrado un volumen total de 1.629 millones de euros.  La posición abierta alcanzó al cierre del año la suma de 463 millones de euros.

Registro de operaciones de derivados: REGIS-TR

Con la entrada en vigor hace 4 años de la obligación del reporte de operaciones de derivados sobre todo tipo de activos financieros a un registro centralizado accesible para los reguladores, recogida en la normativa europea de infraestructuras de mercado de capitales (EMIR), las entidades financieras europeas reportan estas operaciones de derivados a los denominados repositorios de operaciones europeo (Trade Repository).

REGIS-TR, el registro desarrollado conjuntamente por BME y la Bolsa Alemana, es el segundo más grande de Europa con 1.600 cuentas abiertas (200 cuentas más que el año anterior), procesando entre 10 y 12 millones de mensajes al día. Durante los tres primeros trimestres de 2018 ha registrado más de 987 millones de nuevas operaciones. En cuanto al posicionamiento del repositorio en frente de la comunidad de supervisores y reguladores, REGIS-TR ofrece información a 38 reguladores europeos a través el su portal de reguladores y de TRACE, portal común de información de la Autoridad Europea de Mercados de Valores (ESMA), procesando más de 250 millones de mensajes para los reguladores diariamente. También desde este año, REGIS-TR se ha posicionado y reforzado como repositorio extranjero para los servicios de reporte regulatorio bajo la normativa suiza FinfraG, homóloga de EMIR en el país alpino.

MiFID II y su incorporación a la legislación española

En 2018 han comenzado a apreciarse los efectos de la aplicación casi plena y la transposición a España de la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID II), del reglamento MIFIR y de multitud de normas técnicas complementarias. Su pretensión es dar pasos adicionales en términos de integración financiera de los países de la Unión Europea, corregir defectos de funcionamiento y transparencia puestos de manifiesto durante la dolorosa crisis financiera mundial, mejorar los estándares competitivos y de transparencia en el funcionamiento de los mercados y proporcionar una mayor protección para los inversores.

Su implantación ha puesto de manifiesto que aún son necesarios ajustes para evitar o minimizar efectos colaterales que pueden perjudicar seriamente funciones principales de los mercados como son, entre otras cosas, la igualdad de oportunidades, la formación eficiente de precios y un régimen de exigencia y difusión de información equitativo.

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