Durante este período, surgieron tres tendencias destacables: la presencia de inversores extranjeros, aunque todavía dominante, disminuyó; los hogares redujeron su participación a niveles históricos; y los ahorros nacionales canalizados a través de fondos de inversión y pensiones mostraron una exposición limitada a las empresas españolas cotizadas. En contraste, otros actores estratégicos como el sector público, los bancos y las empresas no financieras reforzaron sus posiciones.
¿Cómo ha evolucionado la propiedad de acciones en España en los últimos cinco años?
Entre 2020 y 2024, la propiedad de acciones en España ha mostrado una clara tendencia de reducción gradual de la presencia de inversores extranjeros en el mercado de valores y una disminución de la participación de los hogares.
Aun así, los inversores extranjeros todavía controlan aproximadamente la mitad del mercado, consolidándose como el grupo dominante, mientras que el peso de los hogares ha caído a niveles históricos, situándose por debajo del 16 % a finales de 2024.
Al mismo tiempo, otros actores relevantes, como los bancos y el sector público, han incrementado ligeramente sus participaciones durante el periodo. Los primeros se beneficiaron de la estabilización y fortalecimiento del sector tras abordar los efectos de la crisis financiera, que dominó gran parte de la década pasada y sometió a los bancos a una estricta regulación durante los procesos de recapitalización y reestructuración sectorial. Los segundos reflejan la implicación del Estado en la reestructuración de grandes bancos y la protección de la propiedad en importantes empresas españolas consideradas estratégicas frente a la inversión extranjera.
Por último, sectores como las instituciones de inversión colectiva y los seguros redujeron su presencia relativa en la participación accionarial de las empresas cotizadas españolas. Otra tendencia destacable apunta a dos desarrollos adicionales: el escaso interés de los fondos españoles por las empresas cotizadas nacionales y el modesto desarrollo del sector de pensiones, que es clave en las principales economías de la Eurozona. Las empresas no financieras, por su parte, han incrementado ligeramente su peso, consolidando su participación en torno al 21–22 %.
¿Qué grupos han ganado peso?
Empresas no financieras
Las empresas no financieras han consolidado su presencia en el mercado bursátil español por encima del 20 %, alcanzando el 21,6 % en 2024, el nivel más alto en doce años. Esto refleja una red significativa de participaciones cruzadas estratégicas entre las empresas cotizadas españolas. Al mantener importantes participaciones accionariales, estas compañías conservan influencia sobre la gobernanza corporativa y las decisiones estratégicas, a la vez que aprovechan los mercados financieros para crecer y expandirse.
Sector público
El sector público ha incrementado de manera constante su presencia, alcanzando en 2024 un máximo de 27 años con un 4,1 %. Este crecimiento responde principalmente a movimientos defensivos para ayudar a resolver situaciones de crisis (como la participación del Estado en grandes bancos españoles hace algo más de una década) o para protegerse frente a la entrada de fondos soberanos de otros países en el capital de empresas españolas estratégicas (como el caso de Telefónica).
Bancos
Los bancos y cajas de ahorro aumentaron significativamente su participación hasta un 4 % entre 2020 y 2024, recuperándose tras años de declive. Superar los procesos de reestructuración, recapitalización y reorganización tras la reciente crisis financiera (y la crisis inmobiliaria en España) permitió a los bancos españoles recuperar posiciones como accionistas en grandes empresas cotizadas. Los ajustes regulatorios y la estabilización de carteras contribuyeron a este repunte.
En la década de 1990, los bancos poseían hasta el 15 % del mercado bursátil español.
¿Qué grupos han perdido peso?
Inversores extranjeros
Los inversores extranjeros han dominado el mercado bursátil español durante 15 años, superando el 40 % de propiedad. Su participación históricamente creció, alcanzando un máximo del 50,3 % en 2022. Sin embargo, este proceso se ha ralentizado, y a finales de 2024 su participación fue del 48,7 %, casi dos puntos por debajo del máximo y por debajo del 50,2 % registrado en 2020.
Los inversores institucionales extranjeros, los fondos soberanos y los grandes gestores de activos globales dominan este segmento y son accionistas clave del mercado. Su presencia refleja la internacionalización de las empresas cotizadas y la preferencia de los inversores internacionales por los activos cotizados frente a los no cotizados.
No obstante, la desaceleración en la tendencia de crecimiento de los últimos años parece indicar un descenso del interés del capital extranjero en los activos españoles cotizados. Este desarrollo coincide con un menor número de OPVs y con factores regulatorios y fiscales que influyen en la actividad del mercado.
Hogares (inversores minoristas)
La participación de los hogares en las empresas cotizadas españolas ha disminuido en los últimos cinco años. Su participación directa cayó del 26 % en 2014 al 15,8 % en 2024 (16,1 % en 2019), alcanzando el nivel más bajo de los 32 años para los que hay datos disponibles. Varios factores han contribuido a esta tendencia, entre ellos:
- Un número limitado de OPVs y acceso restringido a las que se han realizado.
- Tratamiento fiscal desfavorable en comparación con otros activos de renta variable comparables.
- Regulación excesivamente proteccionista.
- Bajos niveles de educación financiera.
Los hogares poseen el mayor volumen de ahorro del país. Son agentes clave de financiación para el desarrollo de las empresas y del sector productivo en general. Garantizar que una porción significativa de estos ahorros fluya de manera constante desde opciones conservadoras y de bajo rendimiento, como los depósitos bancarios, hacia inversiones empresariales viables y transparentes es importante. Esto ha sido reconocido recientemente por organismos europeos y numerosos expertos a nivel mundial, que recomiendan medidas para incentivar a los inversores minoristas en Europa y España a aumentar su inversión en empresas cotizadas.
La Comisión Europea (CE) ha recomendado la introducción de una Cuenta de Ahorro-Inversión para Europa, basada en el modelo sueco de Cuenta de Ahorro Personal (ISK). Este producto podría ofrecer una vía práctica para apoyar el progreso en esta área y ayudar a incrementar gradualmente la participación de los hogares españoles en el mercado bursátil.
Actualmente, alrededor de 2,4 millones de hogares en España poseen acciones cotizadas, lo que representa aproximadamente el 12,5 % de todos los hogares.
Impulsando el potencial del inversor minorista: conclusiones del estudio Future of Finance
Para comprender mejor cómo abordar estos desafíos y fomentar una mayor participación de los hogares, el informe Future of Finance 2025/26, a través de sus conclusiones, arroja luz sobre las medidas más efectivas en toda Europa.
Publicado por SIX por cuarto año consecutivo, el estudio Future of Finance ofrece perspectivas únicas sobre las expectativas y prioridades de los altos directivos del sector financiero. Según el informe, aumentar la participación minorista se considera ahora un elemento clave para impulsar la competitividad de Europa y profundizar en sus mercados de capitales.
Los directivos encuestados creen que mejorar la liquidez para garantizar horquillas más ajustadas es la forma más eficaz de fomentar un mayor volumen de operaciones minoristas nacionales, así como promover la confianza en los mercados regulados y mejorar la educación financiera. Estas medidas pueden ayudar a reducir las barreras para los hogares y hacer que la inversión en acciones sea más atractiva y accesible.
El estudio también destaca que las bolsas desempeñan un papel crítico al ofrecer oportunidades de inversión diversas y transparentes. Facilitar el acceso a fondos cotizados (ETFs), mantener una infraestructura de negociación fiable y garantizar altos estándares de equidad y ejecución se considera imprescindible para atraer y retener a los inversores minoristas. Al crear un entorno de inversión estable y eficiente, los mercados europeos pueden canalizar una mayor proporción del ahorro de los hogares hacia capital productivo y crecimiento a largo plazo.
Instituciones de inversión colectiva y aseguradoras
La participación de las instituciones de inversión colectiva y las compañías de seguros ha disminuido, alcanzando el 5,8 % en 2024 frente al 7,3 % en 2019. Esto refleja una tendencia a la baja gradual que genera preocupación.
El peso de estos agentes nacionales en la propiedad de acciones sigue siendo inferior al de otros países europeos con niveles de desarrollo similares. Esta tendencia refleja tanto la implicación relativamente moderada de los ahorros colectivos nacionales en la financiación del crecimiento de las empresas españolas como el tamaño comparativamente pequeño del sector de pensiones en España, que tiene relevancia en la economía europea.
Las medidas e incentivos para animar a estos sectores institucionales nacionales, que gestionan grandes volúmenes de ahorro, a destinar recursos a las empresas cotizadas en España siguen siendo un asunto urgente y ya se han planteado ante el Gobierno español y la Comisión Europea.
¿Cómo varía la propiedad de acciones de empresas cotizadas y no cotizadas?
Las empresas no cotizadas tienden a ser predominantemente familiares, por lo que el peso de las familias fundadoras en muchas de ellas suele ser muy alto. Las instituciones o las firmas de capital riesgo también suelen tener un papel más destacado en las empresas no cotizadas.
Por su parte, los inversores extranjeros están mucho más concentrados en las empresas cotizadas, donde su participación es casi el doble que en las no cotizadas (48,7 % frente a 25 %). Esto subraya la importancia de la liquidez, la transparencia y el reconocimiento internacional para atraer capital extranjero y, al mismo tiempo, promover el crecimiento y la expansión de manera más rápida.
¿Cómo se compara España con otros mercados europeos?
La principal diferencia radica en la participación de las instituciones de inversión colectiva y los fondos de pensiones, que es muy baja en España y está en gran medida sustituida por capital extranjero.
España comparte con otros países europeos el bajo peso de las familias en la propiedad y financiación de las empresas cotizadas. Este es un factor clave para explicar gran parte de la amplia brecha en competitividad y tamaño de los mercados de capitales en Europa en comparación con Estados Unidos.
La estructura de propiedad de las acciones españolas cotizadas en BME al cierre de 2024 muestra una serie de cambios significativos en comparación con 2023.