Simplificación, integración y el paso del ahorro a la inversión
El mensaje es claro: los mercados de capitales europeos deben simplificarse, integrarse y movilizar el ahorro de manera más eficiente si aspiran a respaldar la competitividad, la autonomía estratégica y el crecimiento a largo plazo. Esta es la principal conclusión transmitida por reguladores y participantes del mercado durante la 17.ª Conferencia Anual de Mercados de Capitales en España, organizada por AFME y celebrada en Madrid el 22 de abril de 2026.El debate se desarrolló, además, en un contexto relativamente positivo para los mercados españoles. En 2025, el IBEX 35® alcanzó máximos históricos; las emisiones de renta fija de empresas en el mercado doméstico recuperaron atractivo; y la actividad de capital riesgo experimentó una notable aceleración.
Sin embargo, los ponentes subrayaron que, pese al sólido desempeño agregado, persisten debilidades estructurales de mayor calado: un descenso sostenido del número de empresas cotizadas, niveles de liquidez aún limitados y una reducida participación de los hogares españoles en los mercados de capitales.
De la UMC a la UAI: un giro estratégico
En su intervención de apertura, el presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, enmarcó la transición de la Unión de los Mercados de Capitales (UMC) hacia la Unión de Ahorro e Inversiones (UAI) como una cuestión de urgencia yno como un mero cambio de denominación. Europa, afirmó, es “un continente de ahorradores, pero no de inversores”, y sus mercados de capitales aún no están cumpliendo su función principal: canalizar de forma eficiente el ahorro la inversión productiva.
Dos tendencias estructurales generan especial preocupación. Por un lado, el mercado español de renta variable sigue registrando más exclusiones que incorporaciones. La capitalización bursátil crece, pero impulsada sobre todo por la revalorización de precios, no por un mayor número de empresas cotizadas. Por otro, la liquidez se fragmenta progresivamente, afectando especialmente a las compañías cotizadas de menor tamaño y debilitando la implicación del inversor. Ambas dinámicas pueden reforzarse mutuamente, erosionando la profundidad del mercado.
La UAI se presentó como el marco para abordar estos retos. San Basilio destacó dos pilares centrales:
- Integración del mercado y convergencia supervisora, orientadas a reducir las discrepancias nacionales mediante un verdadero corpus normativo único y una aplicación más coherente de la regulación de la UE.
- Simplificación, con foco en normas que aborden riesgos reales y eliminen complejidad innecesaria.
La simplificación se vinculó directamente con la competitividad. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, grandes necesidades de inversión (energía, digitalización, IA, defensa) y una política industrial renovada, los mercados de capitales deben ampliar su contribución al crecimiento y a la autonomía financiera.
Movilizar el ahorro: el papel del inversor minorista
Un tema recurrente a lo largo del día fue el potencial no aprovechado del ahorro de los hogares. Juan Flames, consejero delegado de BME, señaló que los hogares europeos mantienen más de 10 billones de euros en depósitos, al tiempo que aumentan las necesidades de financiación en toda Europa. Los mercados de capitales son el mecanismo natural para cerrar esa brecha. Hoy, solamente el 12% de los hogares españoles posee acciones cotizadas. Revertir esta tendencia es, por tanto, central en la agenda de la UAI, y uno de los pasos clave es adoptar una cuenta individual de inversión al estilo sueco. También indicó que esta cuenta , indicó, debería ofrecer flexibilidad e incentivos fiscales para atraer más ahorro minorista hacia instrumentos cotizados.
Flames subrayó también que BME está alineada con la CNMV y el Gobierno en el impulso de la simplificación regulatoria y de una supervisión coherente en toda Europa. Añadió que la integración del mercado debe ser tanto horizontal como vertical: no solo armonizar normas entre países, sino también reconocer la importancia de unos mercados públicos transparentes (las bolsas) en la formación de precios.
Además, señaló que muchas de las propuestas descritas en la OECD Capital Market Review of Spain, publicada en diciembre de 2024, reflejan el propio Libro Blanco de BME sobre el impulso de la competitividad de los mercados de capitales españoles, y que algunas de las medidas recomendadas ya se han implantado, como BME Easy Access y la aprobación del préstamo de valores por parte de las instituciones de inversión colectiva (IIC) españolas. Si bien reconoció que “esto es un camino que llevará tiempo”, Flames se mostró optimista en que la ejecución de estas reformas situará a España en una posición mucho más sólida en los próximos años.
Susana de Antonio, responsable de Equity Listings en BME, reiteró también la propuesta de BME de Planes Personales de Inversión (PPI)*, concebidos para permitir a las personas invertir en distintas clases de activos con mínimas limitaciones e incentivos claros. Más allá de la fiscalidad, destacó que reconstruir la participación minorista también exige educación financiera y una mejor comunicación sobre el papel de los mercados de capitales en la creación de riqueza a largo plazo.
Tanto reguladores como operadores de mercado convergieron en una solución clave: una cuenta de ahorro e inversión simple, flexible y fiscalmente eficiente. El Ministerio de Economía confirmó que implantar una cuenta de este tipo es una prioridad destacada de política pública, aunque persisten desafíos para alinear los objetivos nacionales con iniciativas a escala de la UE, como la etiqueta Finance Europe.
Revitalizar los mercados de renta variable: OPV y liquidez
- El debate sobre los mercados de renta variable combinó un optimismo prudente con realismo. La incertidumbre geopolítica y los tipos de interés más altos, que en última instancia han presionado las valoraciones, han hecho con que las empresas a permanezcan privadas durante más tiempo. En este contexto, el foco debería centrarse menos en la preocupación por que las empresas coticen en el extranjero y más en reducir las barreras para cotizar, en general con iniciativas como:BME Easy Access, que permite una vía más gradual y flexible hacia el mercado, ayudando a las empresas a gestionar la incertidumbre y reduciendo las barreras de entrada.
- El EU Listing Act, que se espera simplifique los requisitos y reduzca las cargas regulatorias.
- El desarrollo continuado de los mercados de crecimiento.
La liquidez se identificó repetidamente como el elemento vertebrador que conecta los mercados primario y secundario. Unos mercados secundarios profundos y transparentes generan confianza, mejoran la formación de precios y, en última instancia, respaldan nuevas emisiones.
Un diagnóstico compartido y una ventana de actuación más estrecha
La conferencia concluyó con un diagnóstico claro y ampliamente compartido: los retos actuales son de naturaleza global y no pueden abordarse eficazmente mediante soluciones nacionales aisladas. Como señalaron varios ponentes, la fragmentación, ya sea geopolítica, regulatoria o institucional, no hace sino amplificar estos riesgos y debilitar la capacidad de Europa para responder.
Reforzar los mercados de capitales no es únicamente un objetivo técnico o financiero, sino una necesidad estratégica. La capacidad de Europa para financiar el próximo ciclo inversor, que abarca la independencia energética, la inteligencia artificial, las infraestructuras y la sostenibilidad, depende de decisiones coordinadas, de instituciones modernizadas y de un marco de gobernanza capaz de actuar a escala.
Los participantes subrayaron que Europa debe pasar ahora del diagnóstico a la ejecución. Destacaron que tanto España como Europa están mejor posicionadas que en crisis anteriores: las instituciones financieras son más sólidas, la conciencia política es mayor y existe más disposición a impulsar enfoques coordinados a nivel central. El reto ahora es aprovechar esta ventana de oportunidad. Reduciendo la fragmentación, reforzando la infraestructura de mercado y reenganchando a los hogares como inversores, España y Europa pueden volver a situar los mercados de capitales en el centro del crecimiento económico y de la prosperidad compartida.
*BME ha presentado una propuesta detallada de Planes Personales de Inversión (Personal Investment Plans, o PIP) inspirados en las cuentas ISK de Suecia, que permitirían a las personas invertir en acciones, bonos, ETF y otros instrumentos en condiciones favorables de tributación fija, sin periodos de bloqueo y con una burocracia mínima.