Una diferencia esencial es la información disponible. Quien invierte en valores utiliza datos económicos, métricas del desempeño empresarial, noticias y análisis técnico, y el acceso a la información relevante está estrictamente regulado.
Al apostar sobre el resultado de acontecimientos imprevisibles, como los resultados deportivos, la suerte y el azar desempeñan un papel mucho mayor, dependiendo del tipo de juego. No obstante, las estadísticas y el análisis pueden influir en el comportamiento de las apuestas deportivas. Si, por ejemplo, alguien se entera de que el mejor jugador de un club de fútbol está lesionado, tendrá mayores probabilidades de ganar si apuesta por la victoria del equipo contrario.
Los modelos matemáticos también se utilizan en los juegos de azar, pero su valor informativo es limitado en este contexto. En la ruleta, por ejemplo, la probabilidad de que salga rojo o negro en el siguiente giro sigue siendo de aproximadamente el 50 %, incluso si el rojo ha salido diez veces consecutivas.
Por supuesto, también hay inversores que siguen su intuición o incluso emplean métodos como la astrología. En principio, sin embargo, la operativa bursátil se basa mucho más en la investigación sistemática y el razonamiento estratégico.
Esto está estrechamente relacionado con la forma en que se determinan los precios y las cuotas.