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Bonos: la parte predecible de una cartera

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| 9 MIN
Tanto los países como las empresas pueden financiarse mediante bonos. Estos instrumentos ofrecen a los inversores pagos de intereses previsibles y les ayudan a diversificar sus carteras. En este blog aprenderás paso a paso cómo funcionan los bonos, qué oportunidades y riesgos presentan y qué papel pueden desempeñar en tu cartera de inversiones.

Los bonos se encuentran entre los instrumentos de inversión clásicos en los mercados financieros y desempeñan un papel clave en las estrategias de inversión a largo plazo.

¿Qué es un bono?

Imagina que un gobierno o una empresa necesita capital, por ejemplo para la construcción de una autopista, la creación de una nueva planta de producción o la refinanciación de deuda existente. En lugar de solicitar un préstamo bancario, el emisor puede emitir un bono en el mercado de capitales. Los inversores ponen su capital a disposición del emisor y, a cambio, reciben pagos periódicos de intereses, además de la devolución del capital invertido al final del plazo.

En esencia, un bono es un préstamo estandarizado:

  1. Los inversores prestan una cantidad determinada al emisor.
  2. El emisor se compromete a pagar intereses (cupones) de forma periódica.
  3. Al vencimiento, el valor nominal se devuelve al inversor, siempre que el emisor siga siendo solvente.

A diferencia de un préstamo bancario tradicional, un bono se materializa como un valor negociable y normalmente cotiza en bolsa. Esto significa que los inversores pueden comprar o vender el bono en el mercado secundario incluso antes de su vencimiento.

Los términos más importantes explicados de forma sencilla

Para comprender realmente cómo funcionan los bonos, conviene conocer algunos términos técnicos habituales.

1. Valor nominal

El valor nominal es el importe al que hace referencia el bono, por ejemplo 1.000 euros por título. Los pagos de intereses se calculan sobre esta cantidad. Al final del plazo, este valor nominal suele devolverse íntegramente.

2. Cupón (tipo de interés)

El cupón es el tipo de interés acordado contractualmente que el emisor paga cada año sobre el valor nominal, por ejemplo un 2 % o un 3,5 %. Para un valor nominal de 1.000 euros y un cupón del 3 %, el inversor recibe 30 euros de intereses al año, por ejemplo en uno o dos pagos (anual o semestralmente). Por ello, los bonos suelen clasificarse dentro de la renta fija.

3. Plazo

El plazo indica cuánto tiempo transcurre hasta el vencimiento del bono. Puede ir desde unos pocos meses hasta varias décadas. En los bonos soberanos y corporativos estándar, lo habitual son plazos entre dos y diez años.

4. Emisor

El emisor es la entidad que emite el bono, por ejemplo un gobierno nacional, una comunidad autónoma, un ayuntamiento o un banco.

5. Solvencia o calificación crediticia

La calificación crediticia es uno de los factores de riesgo más importantes de un bono. Las agencias de rating evalúan la solvencia del emisor y asignan una calificación que va desde AAA (máxima calidad crediticia) hasta D (impago). En general, cuanto mejor es la calificación crediticia, menor es el tipo de interés que debe ofrecer el emisor.

6. Precio

En bolsa, los bonos cotizan como porcentaje de su valor nominal. Si cotizan al 100 %, significa que su precio coincide con el valor nominal (1.000 euros = 1.000 euros de valor de mercado). Un precio del 98 % significa que el bono se compra con un descuento del 2 %. Un precio del 105 % indica que se paga una prima del 5 % sobre el valor nominal.

7. Rentabilidad hasta vencimiento

La rentabilidad hasta vencimiento combina el cupón, el precio actual y el plazo restante del bono. Indica la rentabilidad anual que puede esperar el inversor si compra el bono al precio actual, lo mantiene hasta el vencimiento y todos los pagos se realizan según lo previsto. Esta rentabilidad suele diferir del cupón, especialmente si el bono se compra a un precio distinto del 100 %.

¿Cómo funciona un bono en la práctica?

Un ejemplo sencillo ayuda a entender el concepto.

Compras un bono corporativo con las siguientes características:

  • Valor nominal: 1.000 euros, comprado al 100 %
  • Cupón: 5 % anual
  • Plazo: 6 años
  • Reembolso: 100 % del valor nominal al vencimiento

Si mantienes el bono y el emisor no incurre en impago, ocurre lo siguiente:

  • Recibirás 50 euros de intereses cada año (5 % de 1.000 euros).
  • Tras seis años, además del último cupón, el emisor te devolverá los 1.000 euros del valor nominal.

Tu rentabilidad se compone principalmente de los pagos de intereses recibidos durante el tiempo que mantienes el bono. La devolución del valor nominal al vencimiento no representa un beneficio, sino simplemente la recuperación del capital invertido.

El precio de compra también influye en la rentabilidad total. Si compras el bono por debajo de su valor nominal, obtendrás una ganancia de capital al vencimiento. Si lo compras por encima, asumirás una pérdida de capital. La rentabilidad total es lo que queda después de descontar comisiones e impuestos.

Si el bono cotiza en bolsa, su precio puede variar diariamente. Si suben o bajan los tipos de interés del mercado, o si cambia la percepción sobre la solvencia del emisor, el precio del bono puede fluctuar. Durante el plazo del bono puedes venderlo en cualquier momento, con una ganancia o pérdida respecto al precio al que lo compraste.

¿Por qué invierten los particulares en bonos?

Las acciones suelen considerarse el motor de rentabilidad de una cartera, ya que ofrecen atractivas oportunidades de crecimiento a largo plazo. Sin embargo, sus precios pueden fluctuar considerablemente. Los bonos suelen cumplir una función diferente: aportar estabilidad y previsibilidad. Las razones por las que los inversores particulares suelen utilizar bonos son:

Rentabilidad previsible

Gracias a los cupones fijos, los inversores saben desde el momento de la compra qué pagos de intereses pueden esperar, siempre que el emisor permanezca solvente. Esto facilita la planificación financiera, por ejemplo para cubrir gastos recurrentes o complementar los ingresos durante la jubilación.

Menor fluctuación que las acciones

En general, los precios de los bonos fluctúan menos que los de las acciones, especialmente en el caso de bonos a corto plazo emitidos por entidades con alta calidad crediticia. Por ello pueden ayudar a reducir la volatilidad global de una cartera.

Diversificación

Los bonos suelen reaccionar de forma diferente a los acontecimientos económicos que las acciones. Cuando los mercados bursátiles atraviesan periodos de debilidad, los bonos de alta calidad pueden compensar parcialmente las pérdidas. Las acciones reaccionan principalmente a las expectativas de beneficios y crecimiento, mientras que los bonos de alta calidad están más influenciados por los tipos de interés y la búsqueda de seguridad por parte de los inversores. Durante las recesiones económicas, la bajada de los tipos de interés y la búsqueda de activos seguros pueden apoyar o incluso elevar el precio de los bonos mientras las acciones caen.

Por ello, combinar diferentes clases de activos, incluidos los bonos, es un elemento fundamental de la teoría moderna de carteras.

Liquidez

A diferencia de un préstamo tradicional, muchos bonos pueden negociarse en bolsa. Esto permite a los inversores reaccionar con rapidez si lo necesitan: vender para obtener liquidez o ajustar la composición de su cartera.

¿Qué riesgos tienen los bonos?

Como cualquier inversión, los bonos también conllevan riesgos que pueden reducirse, pero nunca eliminarse completamente. Los inversores deben ser conscientes de los siguientes riesgos:

Riesgo de crédito

El riesgo más significativo: el emisor podría enfrentar dificultades financieras. En casos extremos, es posible que no se paguen los intereses o que el valor nominal no se devuelva en su totalidad al vencimiento. Cuanto peor sea la calificación crediticia, mayor será el riesgo y, por lo tanto, generalmente mayor será la tasa de interés exigida por los inversores.

Las agencias de calificación evalúan la solvencia de los emisores utilizando calificaciones como “AAA”, “BBB” o “B”. Los bonos con calificaciones crediticias muy buenas se etiquetan como “Investment Grade” (grado de inversión). Los bonos con calificaciones más bajas (High Yield o “Bonos basura”) resultan atractivos por sus altas tasas de interés, pero conllevan un riesgo de impago significativamente mayor.

Riesgo de tipos de interés

Los bonos son sensibles a las variaciones de los tipos de interés. Si los tipos de mercado suben, los bonos existentes con cupones más bajos se vuelven menos atractivos y su precio tiende a caer. Si los tipos bajan, los bonos existentes con cupones más altos se vuelven más valiosos.

Ejemplo:

  • Posees un bono con cupón del 2 %.
  • El mercado ofrece nuevos bonos al 4 %.
  • Los inversores en las nuevas emisiones reciben un 4%. Por lo tanto, tu bono al 2% se vuelve menos atractivo, lo que se refleja en una caída de su precio, siempre que desees vender tu bono en el mercado bursátil.

Los bonos a largo plazo se ven especialmente afectados: cuanto más largo sea el plazo restante, más sensible será el precio a los cambios en las tasas de interés.

Riesgo de inflación

Los cupones y el reembolso de los bonos suelen ser nominales. Si la inflación aumenta, el poder adquisitivo de los intereses disminuye.Un bono con un cupón del 2 % puede ser atractivo con una inflación del 1 %, pero con una inflación del 4 % la rentabilidad real sería negativa, del - 2%.

Riesgo de liquidez

No todos los bonos se negocian con altos volúmenes a diario. Especialmente con emisores pequeños o estructuras muy especializadas, la liquidez puede ser limitada. Además, esto puede generar diferenciales mayores, es decir, la diferencia entre el precio de compra y el de venta, lo que dificulta salir rápidamente de la inversión.

Riesgo de divisa

Si un bono está denominado en una moneda extranjera, por ejemplo dólares estadounidenses, las fluctuaciones del tipo de cambio pueden influir en la rentabilidad. Si el dólar se deprecia frente al euro, recibirás menos dinero al convertirlo.

Principales tipos de bonos

Bonos soberanos

Los gobiernos emiten bonos para financiar su gasto público y sus inversiones.

Los bonos emitidos por países con economías estables se consideran relativamente seguros, aunque suelen ofrecer rendimientos más moderados.

Un ejemplo son los Bonos del Estado español o los bonos soberanos de otros países europeos.

Bonos corporativos

Las empresas emiten bonos para financiar inversiones, fusiones o mejorar su estructura de capital.

Suelen ofrecer cupones más elevados que los bonos soberanos, pero también implican mayor riesgo.

Bonos de alto rendimiento (High Yield)

Son bonos emitidos por empresas con menor calidad crediticia. Ofrecen cupones más altos para compensar el mayor riesgo de impago.

Bonos garantizados (Covered Bonds)

En estos bonos existen activos subyacentes, como préstamos hipotecarios, que actúan como garantía adicional.

Bonos de tipo variable

En estos bonos el cupón se ajusta periódicamente a un tipo de referencia. Esto puede ayudar a reducir el riesgo de tipos de interés.

Bonos sostenibles

Son bonos que financian proyectos medioambientales o sociales y que vinculan sus condiciones a objetivos de sostenibilidad.

Qué debes tener en cuenta antes de invertir en bonos

Antes de invertir en bonos, vale la pena analizar de manera estructurada algunas preguntas clave:

  • Objetivo y papel en la cartera: ¿Buscas estabilidad, ingresos recurrentes, diversificación o estás buscando deliberadamente oportunidades de mayor rentabilidad en el sector de alto rendimiento?
  • Tolerancia al riesgo: ¿Cuánta volatilidad y riesgo de impago estás dispuesto a asumir? ¿Qué se ajusta a tu perfil? ¿Bonos de alto rendimiento o más bien bonos gubernamentales y corporativos de alta calidad?
  • Plazo: ¿Puedes mantener el dinero invertido hasta el vencimiento o podrías necesitar liquidez antes?
  • Moneda: ¿Estás invirtiendo en tu moneda local o estás dispuesto a asumir riesgos cambiarios?
  • Consideraciones fiscales: ¿Cómo se gravan los intereses y las ganancias de capital en tu país de residencia?

 

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