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Cotizar sin mitos: cómo las empresas están redefiniendo el acceso a los mercados

Fecha de publicación
Tipo Noticia

Cotizar es más fácil de lo que parece

Este fue uno de los mensajes más claros que dejaron las empresas participantes en South Summit 2026, donde fundadores y directivos compartieron su experiencia real en el proceso de salida a Bolsa.

Lejos de la percepción tradicional de un proceso complejo o inaccesible, la conclusión fue clara: cuando el proyecto está preparado, el acceso al mercado es más ágil, natural y útil de lo que muchos imaginan.

La conversación tuvo lugar en la sesión “Scale to IPO”, organizada por BME dentro del programa Scaleup Journey, un encuentro en formato reducido pensado para hablar sin rodeos sobre lo que supone dar el salto a los mercados.

Del mito a la realidad

Durante años, la salida a Bolsa ha estado rodeada de ciertos prejuicios: procesos largos, elevados costes y una aparente exclusividad para grandes compañías. Sin embargo, el contexto actual ha evolucionado notablemente.

Los mercados de crecimiento de BME —BME Growth y BME Scaleup— se han diseñado para acompañar a empresas en expansión, con estructuras adaptadas a su tamaño. Actualmente, cerca de 160 compañías cotizan en estos mercados, que han canalizado más de 8.000 millones de euros desde su creación.

En este entorno, la Bolsa deja de percibirse como un destino lejano y pasa a ser una herramienta estratégica de crecimiento.

La voz de las empresas

Uno de los grandes valores de la sesión fue escuchar a quienes ya han recorrido este camino.

Participaron directivos de compañías como Endurance Motive (Javier López Sevilla), Redegal (Jorge Vázquez y David Lasta), Lleida.net (Sisco Sapena), GrandVoyage (Arvin Abarca), Optare (Luis Álvarez Sestelo) y Cuatroochenta (Ángel López), todos ellos con una visión muy alineada: cotizar cambia la forma en la que el mercado percibe a una empresa.

En el caso de Redegal, la experiencia puso el foco en el impacto de la cotización sobre la confianza. Compartieron cómo, incluso en reuniones comerciales, el hecho de ser una empresa cotizada marcaba la diferencia, generando una percepción de mayor solidez y profesionalidad hasta el punto de facilitar conversaciones que antes podían resultar más complejas. 

En esa misma línea, Javier López Sevilla, de Endurance Motive, destacó las bondades de la cotización a la hora de facilitar el acceso a capital y la valoración a la que se accede al mismo, disciplina y transparencia en lo relativo a información financiera y la confianza que esto genera en proveedores, entidades financieras y otros stakeholders. 

Más allá de la financiación

Uno de los puntos en los que coincidieron todas las compañías es que cotizar no es solo una vía de acceso a capital.

Empresas como Lleida.net destacaron especialmente el impacto en términos de visibilidad y reputación, señalando cómo el mercado y los medios amplifican los resultados y la actividad de la compañía, generando un efecto multiplicador en su posicionamiento.

Por su parte, Cuatroochenta puso en valor el ecosistema que rodea al mercado, destacando iniciativas como el Entorno Pre Mercado, que facilita la preparación de las compañías y les permite llegar al momento de cotizar con mayor conocimiento y seguridad.

Transparencia y cultura empresarial

Otro de los temas clave fue la transparencia. Lejos de entenderla únicamente como una obligación de reporting, compañías como Optare destacaron que cotizar implica incorporar la transparencia como parte de la cultura empresarial.

Este cambio va más allá del cumplimiento normativo: supone adoptar una forma de trabajar más estructurada, exigente y alineada con estándares de mercado, lo que termina impactando positivamente en toda la organización.

Gobernanza y acompañamiento

En el caso de GrandVoyage, la conversación giró en torno a la gobernanza. A pesar de su relativamente corto recorrido como compañía cotizada, subrayaron el valor de poder definir el control y la hoja de ruta estratégica del proyecto con una visión de largo plazo, a la vez que incorporan accionistas que aportan visión, acompañamiento y disciplina.

Este equilibrio entre autonomía y apertura es uno de los elementos que más valoran las compañías que dan el salto al mercado.

El momento adecuado importa

Más que centrarse en la complejidad del proceso, el debate giró en torno a una cuestión clave: cuándo dar el paso.

Las empresas coincidieron en la importancia de evitar extremos. Ni salir demasiado pronto, ni esperar en exceso. El momento óptimo llega cuando existe:

  • Un modelo de negocio validado.

  • Una propuesta clara. 

  • Un equity story bien definido.

En este sentido, la preparación previa es determinante.

Preparación y acompañamiento

Varias intervenciones destacaron la importancia de entender bien los tiempos, los costes y, sobre todo, el “día después” como empresa cotizada.

El papel de iniciativas como el Entorno Pre Mercado de BME es clave en este proceso, permitiendo a las compañías anticipar escenarios y afrontar la salida a bolsa como un paso natural dentro de su crecimiento.

De la exposición a la credibilidad

Uno de los aspectos que históricamente ha generado reticencias es la exposición pública.

Sin embargo, las compañías coincidieron en que esa exposición se transforma en una ventaja. La transparencia, lejos de ser una carga, se convierte en un elemento que refuerza la credibilidad, la disciplina interna y la confianza del mercado.

Una nueva narrativa

El mensaje que dejó el encuentro en South Summit es claro: la percepción sobre la salida a Bolsa está cambiando, impulsada por la experiencia real de las empresas.

Cada vez más compañías ven el mercado como una herramienta para crecer, profesionalizarse y ganar visibilidad, y no como un proceso inaccesible.

Desde BME, el objetivo es seguir acompañando este camino. Pero son las empresas, con su experiencia, las que están redefiniendo el relato.

Porque hoy, cotizar ya no es un mito, sino una oportunidad real para muchas scaleups que están preparadas para dar el siguiente paso