- ¿Qué es un fallo en la liquidación?
- ¿Cuándo ocurren los fallos en la liquidación?
- ¿Cuáles son las consecuencias de los fallos en la liquidación?
- ¿Cuál es el impacto de T+1 en los fallos en la liquidación?
- ¿Qué es el Straight-Through Processing (STP)?
- ¿Cómo pueden reducirse los fallos en la liquidación?
- ¿Qué tan comunes son los fallos en la liquidación y dónde ocurren con mayor frecuencia?
- ¿Por qué son tan relevantes los fallos en la liquidación para el cumplimiento normativo y la regulación?
¿Qué es un fallo en la liquidación?
Un fallo en la liquidación se produce cuando una transacción de valores no se completa totalmente en la fecha de liquidación acordada. Normalmente, las transacciones se liquidan a través de Depósitos Centrales de Valores (CSDs), donde la entrega de valores se intercambia contra el pago (Entrega contra Pago – DvP).
Si los valores o el efectivo no están disponibles en la fecha prevista, se produce un fallo en la liquidación.
Los fallos en la liquidación pueden originarse por una variedad de causas: errores operativos como registros no realizados, datos de referencia incorrectos, falta de liquidez, problemas de comunicación entre los participantes del mercado o fallos en los sistemas. En todos los casos, representan una interrupción en la infraestructura del mercado que no solo afecta a los participantes individuales, sino que también puede socavar la confianza y la estabilidad de todo el mercado de capitales.
¿Cuándo ocurren los fallos en la liquidación?
Los fallos en la liquidación suelen ocurrir cuando una de las partes de la transacción no cumple sus obligaciones a tiempo. Esto puede suceder en cualquier punto del proceso posterior a la negociación.
Algunos de los escenarios comunes incluyen:
- No disponibilidad de valores: el vendedor no puede entregar los valores, por ejemplo, porque aún no han sido acreditados en la cuenta.
- Insuficiente liquidez: el comprador no ha aportado suficiente efectivo.
- Datos incorrectos o incompletos: las transacciones no se procesan correctamente debido a errores en los datos de referencia o a instrucciones erróneas.
- Intervención manual: en procesos fragmentados o no automatizados, el error humano puede causar retrasos.
Es importante señalar que los fallos en la liquidación suelen ser no intencionados, causados más por la falta de integración de procesos o cuellos de botella temporales que por acciones deliberadas.
¿Cuáles son las consecuencias de los fallos en la liquidación?
La consecuencia inmediata es un aumento del riesgo operativo para las partes involucradas. Indirectamente, los fallos en la liquidación pueden tener efectos de gran alcance:
- Costes más altos: derivados de reprocesamientos, conciliaciones, sanciones o incluso multas contractuales.
- Bloqueo de la liquidez: las operaciones no liquidadas inmovilizan liquidez que podría haberse utilizado en otro lugar.
- Transferencia de riesgo: la liquidación retrasada traslada riesgos, como fluctuaciones de precios o incumplimientos de contrapartes, más allá de la fecha de liquidación originalmente prevista.
- Pérdida de confianza: los fallos, si son repetidos, socavan la confianza entre los participantes del mercado y dañan la reputación.
- Consecuencias regulatorias: en Europa, los fallos en la liquidación están sancionados bajo el Reglamento de Depósitos Centrales de Valores (CSDR).
En mercados altamente interconectados, estos efectos pueden escalar rápidamente, especialmente durante periodos de alta volatilidad.
¿Cuál es el impacto de T+1 en los fallos en la liquidación?
El cambio de T+2 a T+1 acorta la ventana de liquidación, es decir, el tiempo entre la fecha de negociación y la de liquidación. Este cambio regulatorio, introducido en EE. UU. en mayo de 2024 y previsto para la UE, Suiza y el Reino Unido en octubre de 2027, tiene implicaciones significativas:
Hay menos tiempo para corregir errores o faltas de inventario. Con T+1, los participantes del mercado disponen de solo un día hábil para preparar y conciliar las transacciones. Los fallos en la liquidación causados por deficiencias operativas dejan, por tanto, mucho menos margen para resolverse. El desafío aumenta con las diferencias horarias: para los participantes internacionales, los distintos husos horarios pueden generar fricciones adicionales, por ejemplo, cuando una operación se ejecuta después del cierre del mercado en una región pero debe liquidarse la mañana siguiente en otra.
El T+1 también incrementa la necesidad de automatización. Los procesos manuales, especialmente en transacciones transfronterizas, se vuelven difíciles de gestionar bajo estos plazos más cortos. Por ello, el procesamiento directo y automatizado, conocido como Straight Through Processing (STP) se convierte en un factor clave de éxito.
¿Qué es el Straight-Through Processing (STP)?
El Straight-Through Processing (STP) se refiere a la gestión continua y completamente automatizada de las transacciones financieras desde la entrada de la orden hasta la ejecución, liquidación y contabilización, sin necesidad de intervención manual.
El objetivo del STP es aumentar la eficiencia, minimizar errores y procesar transacciones de manera rápida y rentable.
En el proceso de liquidación, el uso de STP reduce los errores, ya que los flujos de trabajo automatizados evitan equivocaciones humanas e interpretaciones erróneas. El procesamiento más rápido también permite el intercambio de información en tiempo real, lo que es especialmente crítico con ciclos de liquidación más cortos como T+1.
Además, las cadenas de procesos integrales permiten una supervisión, reporte y escalado consistentes.
El STP permite procesar mayores volúmenes de transacciones sin necesidad de aumentar los costes de forma proporcional.
¿Cómo pueden reducirse los fallos en la liquidación?
Reducir los fallos en la liquidación requiere una combinación de medidas:
- Automatización: STP y comunicación en tiempo real entre contrapartes, CSDs y plataformas de liquidación.
- Preconciliación (pre-matching): las contrapartes deben conciliar los detalles de la operación con antelación para evitar discrepancias.
- Mejor calidad de datos: datos de referencia precisos y completos son la base de una liquidación fluida.
- Gestión eficaz de excepciones: las discrepancias deben identificarse, clasificarse y resolverse con rapidez.
¿Qué tan comunes son los fallos en la liquidación y dónde ocurren con mayor frecuencia?
Según la “Divulgación pública anual de fallos en la liquidación”, alrededor del 6,2 % de todas las transacciones no se liquidaron según lo programado en 2024, mientras que la proporción medida por valor de transacción fue mucho menor, alrededor del 2,5 %. Esta diferencia sugiere que las operaciones con instrumentos de deuda y renta fija corporativa - que son menores en volumen pero mayores en valor que las acciones - tienen tasas de eficiencia de liquidación más altas.
Los problemas de liquidación relacionados con el efectivo fueron casi insignificantes: representaron menos de medio punto porcentual, tanto por volumen como por valor, lo que indica que la liquidez en el lado del efectivo del mercado era bastante sólida.
La principal causa de los fallos en la liquidación en 2024 fue la falta de entrega de valores. En otras palabras, los vendedores no pudieron entregar correctamente los valores a los compradores en la fecha de liquidación prevista.
¿Por qué son tan relevantes los fallos en la liquidación para el cumplimiento normativo y la regulación?
Desde la introducción del CSDR en la UE, el marco regulatorio para los fallos en la liquidación se ha vuelto mucho más estricto. La directiva impone obligaciones de reporte y sanciones financieras (multas en efectivo) por liquidaciones tardías.
Esto afecta no solo a los bancos, sino también a los brókeres, gestores de activos y otros participantes institucionales. Una gestión inadecuada de los fallos puede, por tanto, derivar en consecuencias regulatorias, mayores costes de auditoría y riesgos reputacionales.
En el entorno actual, donde los reguladores exigen transparencia y eficiencia, los fallos en la liquidación se han convertido en una prioridad de gobernanza para las instituciones financieras modernas.
BME desempeña un papel central en la reducción de los fallos en la liquidación en los mercados financieros españoles. Como operador del Depósito Central de Valores español, Iberclear, ofrece tecnologías de liquidación modernas, interfaces estandarizadas para el procesamiento directo (STP) y una red consolidada de participantes del mercado.