Un warrant es un valor negociable emitido por una entidad a un plazo determinado que otorga el derecho (y no la obligación) mediante el pago de un precio a comprar (warrant tipo call) o vender (warrant tipo put) una cantidad específica de un activo (activo subyacente) a un precio prefijado a lo largo de toda la vida del mismo o en su vencimiento según su estilo.
Características de los warrants
- Plazo determinado: hace referencia a la fecha de vencimiento del warrant, la cual indica el día a partir del cual el warrant deja de existir. La fecha de vencimiento puede o no coincidir con la fecha de último día de negociación del warrant en el Sistema de Interconexión Bursátil.
- Precio del warrant: es la prima, es decir, el precio efectivo sobre el que se realizan operaciones de compra y venta en el Sistema de Interconexión Bursátil. La prima cotizada tendrá estrecha relación con la evolución del precio del subyacente del que dependa el warrant.
- Warrant tipo call: es un warrant de compra, es decir, da derecho a comprar el activo subyacente.
- Warrant tipo put: es un warrant de venta, implica tener derecho a vender el activo subyacente.
- Ratio: Es el número de unidades de activo subyacente a las que da derecho a comprar (call) /vender (put) un warrant.
- Precio de ejercicio o Strike: es el precio que establece el emisor del warrant y que permite al titular comprar (en el caso de un warrant call) o vender (en el caso de un warrant put) el activo subyacente al momento de ejercer el warrant.
- Ejercicio del warrant: es el acto por el cual el poseedor del warrant ejerce el derecho sobre el que es propietario desprendiéndose de la propiedad del warrant a cambio de la adquisición (warrant call)/ enajenación (warrant put) del activo.
- Estilo: el estilo de un warrant puede ser americano o europeo. Si el warrant es americano, éste podrá ejercitarse a lo largo de toda la vida del warrant. Si, por el contrario, el warrant es de estilo europeo, el ejercicio sólo podrá realizarse en la fecha de ejercicio del warrant.
Ventajas de invertir en warrants
- Cotización en la Bolsa española en tiempo real, de forma continua, de 9.00 h. a 17:00 h.
- Dan acceso a una gran variedad de activos: Renta Variable, materias primas, divisas, etc.
- Compromiso de liquidez por parte de un creador de mercado (Market Maker), que ofrece posiciones a la compra y a la venta durante toda la sesión.
- Transparencia en la negociación gracias a la sujección a estrictas normas de supervisión por parte de Sociedad de Bolsas.
- Permiten desarrollar diferentes estrategias de inversión.
Tipos de productos warrants
Los Warrants Plain Vanilla son productos financieros cotizados que otorgan al inversor el derecho —pero no la obligación— de comprar (Warrant Call) o vender (Warrant Put) un activo subyacente (como una acción, índice o materia prima) a un precio fijado de antemano (precio de ejercicio o strike), en una fecha futura determinada (vencimiento). No implican la compra del activo real, sino que replican su comportamiento de forma apalancada: con una inversión pequeña, el inversor puede participar en la evolución del subyacente. Esto significa que los warrants permiten amplificar las ganancias, pero también las pérdidas, ya que, si el mercado no evoluciona a favor del inversor, el producto puede perder todo su valor.
Una de las principales características de los warrants es que su precio no depende únicamente del movimiento del subyacente, sino también de factores como el tiempo hasta el vencimiento, la volatilidad implícita, los tipos de interés o los dividendos previstos.
Los Turbos son productos cotizados que permiten obtener una exposición apalancada a la evolución de un activo subyacente, como una acción, índice, materia prima o divisa. Están diseñados para amplificar tanto las ganancias como las pérdidas con respecto al movimiento del subyacente, y a diferencia de los warrants plain vanilla, cuyo precio depende también de factores como la volatilidad y el tiempo hasta el vencimiento (lo que los hace más difíciles de valorar), los Turbos tienen una estructura más transparente: su precio se basa principalmente en la diferencia entre el valor del subyacente y el nivel de financiación o strike, lo que permite seguir su evolución de forma más directa y comprensible. Al contrario que los Multis, los Turbos no tienen un efecto de capitalización diaria, lo que permite mantenerlos con un horizonte temporal más amplio.
El apalancamiento de un Turbo se deriva de la diferencia entre el precio del subyacente y el nivel de financiación (precio de ejercicio o strike) lo que permite a los inversores controlar una posición grande con un desembolso reducido.
Una característica clave de los Turbos es la existencia de un nivel de knock-out o barrera, que, si se alcanza o supera durante la vida del producto, provoca la liquidación automática del Turbo y la pérdida total o parcial del capital invertido. Existen Turbos Long (que se benefician de subidas del subyacente) y Short (que se benefician de caídas), por lo que pueden utilizarse tanto para estrategias direccionales como de cobertura.
El Turbo Pro es una modalidad avanzada de los Turbo Warrants que incorpora una doble barrera de activación, lo que lo convierte en un producto particularmente sofisticado dentro del universo de los turbos. A diferencia de un Turbo estándar que está activo desde el inicio, el Turbo Pro permanece inactivo en el mercado hasta que el subyacente cruza uno de los dos niveles de activación predefinidos (barrera superior o inferior). Una vez activado, el producto pasa a comportarse como un Turbo tradicional Long o Short, con apalancamiento y riesgo de knock-out asociado. Esta doble barrera permite al inversor posicionarse anticipadamente para entrar en el mercado solo si se alcanza un determinado escenario técnico o de precios, lo que puede ser útil en estrategias de ruptura de rangos o eventos de alta volatilidad.
Los Multis son productos cotizados diseñados para replicar el rendimiento de un activo subyacente con apalancamiento diario constante, lo que permite amplificar tanto las ganancias como las pérdidas en comparación con la evolución del subyacente. A diferencia de otros productos estructurados, los Multis no tienen vencimiento, ni barreras ni niveles de knock-out: su comportamiento se basa únicamente en la evolución diaria del activo subyacente multiplicada por un factor fijo de apalancamiento (por ejemplo, x3, x5 o incluso x10). Este apalancamiento puede ser alcista (Multi Long) o bajista (Multi Short), lo que permite a los inversores posicionarse en ambos sentidos del mercado.
El funcionamiento de los Multis se basa en el efecto de capitalización diaria: cada día se recalcula el precio del producto en función del rendimiento diario del subyacente y del nivel de apalancamiento. Esto significa que el producto no replica el rendimiento total del subyacente a largo plazo, sino que amplifica su variación día a día. Este efecto hace que los Multis sean adecuados para estrategias de muy corto plazo o intradía, pero no recomendables para mantener a largo plazo, ya que la acumulación de rendimientos diarios puede alejar considerablemente el resultado final del comportamiento total del subyacente.
Los Bonus Certificates son productos cotizados que permiten al inversor beneficiarse de la evolución del activo subyacente, con la posibilidad de obtener una rentabilidad mínima garantizada (el "bonus"), siempre que el subyacente no toque una barrera inferior predeterminada durante toda la vida del producto. Al vencimiento, si el activo se ha mantenido por encima de esa barrera, el inversor recibirá el mayor valor entre el precio del subyacente y el nivel bonus garantizado, lo que le permite beneficiarse de subidas del activo sin renunciar a una protección mínima.
Si, en cambio, el subyacente alcanza la barrera en algún momento antes del vencimiento, la garantía del bonus desaparece y el certificado pasa a comportarse como una inversión directa: el inversor recibirá al vencimiento el valor final del subyacente, asumiendo las posibles pérdidas si este ha caído. Esta estructura hace que el Bonus sea interesante para escenarios laterales o moderadamente alcistas, y para inversores que desean mantener exposición al subyacente con una protección parcial a la baja, siempre que no se cruce la barrera.
Los Bonus Cap Certificates funcionan bajo la misma estructura básica que los Bonus: ofrecen al inversor la posibilidad de obtener la rentabilidad del activo subyacente, junto con una garantía mínima de reembolso (el "bonus") siempre que el subyacente no toque una barrera inferior durante la vida del producto. La diferencia principal es que el Bonus Cap incorpora un límite máximo de reembolso (cap), lo que restringe el beneficio máximo que el inversor puede obtener si el subyacente sube con fuerza.
En la práctica, esto significa que si al vencimiento el subyacente se ha mantenido por encima de la barrera, el inversor recibe el menor valor entre el nivel cap y la cotización del subyacente —pero nunca menos que el bonus garantizado. Si, por el contrario, la barrera es alcanzada en algún momento, se pierde la protección del bonus y el certificado devuelve simplemente el valor del subyacente al vencimiento. Al limitar el potencial alcista, el Bonus Cap suele poder adquirirse con mejores condiciones (precio más bajo, barrera más alejada o bonus más atractivo), y resulta útil en escenarios laterales o ligeramente alcistas, cuando el inversor prioriza cierta protección y visibilidad de rentabilidad frente a la posibilidad de grandes subidas.
Los Inlines son productos cotizados que permiten obtener una rentabilidad fija predefinida si el precio del activo subyacente permanece dentro de un rango determinado (entre dos barreras) durante toda la vida del producto. Es decir, el inversor no necesita acertar si el mercado sube o baja, sino simplemente que no salga del rango establecido. Si al vencimiento el subyacente no ha tocado ninguna de las barreras (ni la superior ni la inferior), el inversor recibe el pago máximo acordado. En cambio, si se rompe cualquiera de las barreras en algún momento antes del vencimiento, el producto deja de tener ese pago fijo y el reembolso dependerá directamente del nivel del subyacente, lo que puede generar pérdidas.
Este tipo de productos son idóneos en entornos de baja volatilidad o cuando el inversor tiene una visión lateral o de estabilidad sobre el mercado. Los Inlines permiten beneficiarse de la falta de dirección clara del subyacente, pero el riesgo está en que una única ruptura intradía de una de las barreras desactiva el beneficio, aunque luego el subyacente vuelva al rango.
Los Discount permiten invertir en un activo subyacente (como una acción o índice) con descuento respecto a su precio de mercado, a cambio de renunciar a parte de la posible subida. Al comprar un Discount, el inversor paga un precio inferior al del subyacente, y al vencimiento puede recibir el subyacente o un importe equivalente, siempre limitado por un precio máximo o “cap”. Esta estructura permite obtener una rentabilidad incluso si el subyacente se mantiene estable o baja moderadamente, siempre que no supere el cap. El principal riesgo es que, si el subyacente cae significativamente, el Discount acompañará esa caída (aunque con menor impacto que una inversión directa).
Existen dos tipos de estructuras: los Discount Calls, que se benefician si el subyacente se mantiene por debajo del cap y son ideales para entornos laterales o ligeramente alcistas, que buscan una forma más conservadora de acceder al subyacente con cierta protección a la baja, y los Discount Puts, que permiten obtener rentabilidad cuando el subyacente se mantiene por encima del cap, y por tanto pueden utilizarse en escenarios de mercado lateral o ligeramente bajista. Ambos casos ofrecen una alternativa más defensiva frente a la inversión directa, con el atractivo adicional del descuento de entrada como colchón frente a movimientos adversos del mercado.
Los Stay High y Stay Low son productos cotizados que permiten al inversor obtener una rentabilidad fija predefinida si el activo subyacente se mantiene por encima o por debajo de una única barrera durante toda la vida del producto. En el caso del Stay High, el subyacente debe mantenerse por encima de la barrera; en el Stay Low, debe mantenerse por debajo. Si durante la vida del producto la barrera no se toca, el inversor recibe el pago completo acordado al vencimiento. Sin embargo, si la barrera es alcanzada o superada en cualquier momento, el producto pierde esa rentabilidad fija y el reembolso dependerá del nivel final del subyacente, con posibilidad de pérdidas.
Este tipo de estructura es útil para inversores con una visión lateral con sesgo alcista (Stay High) o lateral con sesgo bajista (Stay Low), que buscan rentabilidad sin necesidad de acertar una gran subida o bajada, sino simplemente que el mercado no cruce un determinado nivel. Como ocurre con los Inlines, el riesgo principal es que una sola perforación de la barrera, aunque sea puntual, desactiva el pago garantizado.
Los certificados son productos financieros diseñados para replicar de forma directa el comportamiento de un activo subyacente, como una acción, índice o materia prima, sin necesidad de comprar el activo en sí. A diferencia de otros productos estructurados, los certificados no incorporan apalancamiento ni barreras, lo que los convierte en instrumentos más transparentes. Su funcionamiento es muy similar al de una inversión directa, pero con ventajas como la posibilidad de acceder a mercados internacionales o a cestas de activos con una única operación.
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Preguntas frecuentes sobre Warrants
También conocidos como productos cotizados o estructurados, son instrumentos financieros que se negocian en mercados organizados, como si fueran acciones, y que permiten a los inversores acceder a estrategias de inversión complejas (como apalancamiento, protección o exposición a múltiples activos) de forma sencilla, transparente y con precios en tiempo real.
Hay productos para todos los perfiles: conservadores (que buscan protección), moderados (que desean rentabilidad con condiciones) y especulativos (que buscan apalancamiento y movimientos rápidos). Lo importante es entender bien el funcionamiento y el riesgo del producto antes de invertir.
Los costes pueden incluir comisiones de compraventa, spreads (diferencia entre precio de compra y venta), y en algunos casos, costes implícitos como el ajuste diario en productos apalancados. No suelen tener comisiones de gestión como los fondos.
Los especialistas son entidades encargadas de proporcionar liquidez en el mercado, asegurando que siempre haya precios de compra y venta disponibles para los productos cotizados. Esto permite que los inversores puedan entrar y salir del mercado con facilidad.
En la mayoría de los warrants, la unidad mínima es de una unidad del producto, lo que permite una inversión accesible incluso con importes reducidos.
En general, las ganancias o pérdidas obtenidas de los warrants tributan como ganancias o pérdidas patrimoniales en el IRPF, igual que ocurre con las acciones. No están sujetas a retención a cuenta en el momento de la venta, y tributan en la base del ahorro según los tramos vigentes. Sin embargo, hay una excepción importante, los certificados, sí están sujetos a retención a cuenta en el momento del cobro, ya que desde el punto de vista fiscal, los certificados se consideran rendimientos del capital mobiliario.
Es importante consultar la normativa fiscal vigente o contar con asesoramiento profesional, ya que la fiscalidad puede variar según el producto, la operativa y el perfil del inversor.
Las opciones son contratos estandarizados negociados en mercados organizados de derivados (como MEFF o Eurex), que dan derecho a comprar o vender un activo bajo unas condiciones fijadas. En cambio, los warrants son títulos valor emitidos por una entidad financiera, que cotizan como una acción en mercados organizados y permiten a los inversores minoristas replicar el comportamiento de una opción de forma más accesible.
Otra diferencia importante es que las opciones pueden venderse en corto para generar una prima (por ejemplo, vender una opción call) mientras que los warrants no pueden venderse en corto: solo se pueden comprar y luego vender. Además, las opciones están pensadas sobre todo para inversores profesionales o institucionales, mientras que los warrants están enfocados al público minorista, con una operativa más simple.
Se negocian en mercados organizados, como BME (Bolsas y Mercados Españoles), y se pueden comprar o vender a través de plataformas de inversión o intermediarios financieros autorizados. Además tienen liquidez diaria gracias a la presencia de un especialista.
Sí. Los productos estructurados cotizados se negocian en mercados regulados y están sujetos a la supervisión de organismos como la CNMV (en España) o su equivalente en cada país. Además, deben contar con documentación legal específica (como el KID – Documento de Datos Fundamentales para el Inversor) que detalla sus riesgos, funcionamiento y costes.
Los warrants, turbos, turbos pro y multis ofrecen apalancamiento, lo que permite amplificar los movimientos del subyacente, tanto al alza como a la baja.
Productos como los bonus, bonus cap, o discounts pueden ofrecer cierto nivel de protección, siempre que se cumplan determinadas condiciones, como no superar una barrera o mantenerse dentro de un rango.
El principal riesgo es que las pérdidas pueden ser rápidas y significativas debido al efecto multiplicador del apalancamiento. La sensibilidad a los movimientos del mercado es mucho mayor.
Pueden estar ligados a acciones, índices, materias primas, divisas, bonos o cestas temáticas. La variedad es muy amplia y permite construir estrategias sobre casi cualquier tipo de activo, nacional o internacional, con distintos niveles de riesgo y volatilidad.
No. En estos productos el riesgo está limitado al capital invertido. Nunca se exige una aportación adicional ni hay riesgo de endeudamiento, a diferencia de otros derivados como futuros o CFDs. El inversor sabe desde el inicio cuánto puede perder.
Una barrera es un nivel de precio del subyacente que, si se alcanza o se supera, puede activar o desactivar ciertas condiciones del producto. Por ejemplo, puede anular una rentabilidad mínima garantizada o provocar la cancelación anticipada del producto. Es una condición clave que define el comportamiento del producto ante ciertos movimientos de mercado.
Es un nivel de precio del subyacente que, si se alcanza, cancela automáticamente el producto. En la mayoría de los casos implica la pérdida total del capital invertido. Es común en productos con apalancamiento y alto riesgo como los Turbos o Warrants.
Invertir en una acción significa convertirse en propietario de una parte de una empresa, participando directamente en su evolución en bolsa (al alza o a la baja) y, en algunos casos, recibiendo dividendos. En cambio, un producto estructurado no otorga propiedad sobre el activo subyacente, sino que reproduce o modifica su comportamiento según unas reglas predefinidas. Puede ofrecer protección, apalancamiento o condiciones especiales de rentabilidad que una acción por sí sola no tiene.
Los emiten normalmente bancos de inversión o entidades financieras especializadas. El emisor es quien diseña la estructura del producto, lo pone en el mercado, y garantiza su reembolso conforme a las condiciones pactadas. Por eso, existe un riesgo de crédito: si el emisor quiebra, el inversor puede no recuperar su inversión, aunque el producto haya evolucionado bien.
Significa que el producto multiplica las variaciones del activo subyacente, permitiendo obtener ganancias mayores con una inversión más pequeña… pero también asumir pérdidas mayores. Por ejemplo, un apalancamiento x5 hace que una subida del 2% en el subyacente se convierta en un 10% de ganancia, pero también que una bajada del 2% implique una pérdida del 10%.
El vencimiento es la fecha en la que finaliza la vida del producto y se determina su valor de reembolso. La mayoría de los warrants sí tienen vencimiento. Algunos, como ciertos apalancados diarios, no tienen vencimiento, pero deben gestionarse activamente por su comportamiento acumulativo diario.
No. Estos producto están catalogados como deuda del emisor, no están cubiertos por fondos de garantía de depósitos. Si el emisor entra en insolvencia, el inversor puede perder parte o toda su inversión, aunque el producto haya evolucionado favorablemente. Por eso, es importante tener en cuenta la solvencia del emisor.
Porque no solo influye el subyacente. El producto puede verse afectado por:
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El tiempo restante hasta vencimiento
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La volatilidad del mercado
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El comportamiento diario acumulado (en productos con apalancamiento diario)
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O haber tocado una barrera en el pasado.
Todo ello puede hacer que el precio del producto no refleje directamente la evolución positiva del subyacente.
No en todos los casos. Algunos productos (como los apalancados diarios) no están diseñados para mantenerse en el tiempo, ya que su comportamiento se distorsiona por la acumulación de rendimientos diarios. Otros, como ciertos productos con protección parcial o condicional, sí pueden mantenerse hasta vencimiento si se adaptan al perfil del inversor. Es importante entender el horizonte temporal óptimo de cada producto antes de invertir.
Los productos estructurados permiten construir estrategias más flexibles y adaptadas:
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Rentabilidad en mercados laterales
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Protección parcial frente a caídas
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Acceso al apalancamiento sin necesidad de derivados complejos
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Primas de entrada más asequibles
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Capacidad de generar rendimiento en mercados bajistas
Eso sí, a cambio de mayor complejidad, menor liquidez en algunos casos y riesgos específicos como el de emisor o la pérdida por tocar una barrera.
Si el subyacente cotiza en un mercado extranjero, como EE. UU. o Asia, y el producto (por ejemplo, un Turbo o un Multi) se negocia en España, puede haber un desfase horario. Debido a este potencial desfase horario, el inversor deberá hacer un seguimiento especial del valor del subyacente para poder reaccionar lo antes posible a los movimientos en su mercado de origen.